Migrar o morir es el único camino que se le ha dejado a los pueblos indígenas de Guerrero, ante el retiro del Estado del campo y la negativa de las autoridades para asumir el compromiso de promover y defender los derechos de los pueblos indígenas como una exigencia constitucional.
Desde la época colonial, los gobiernos en turno se han encargado de saquear las riquezas de los pueblos indígenas, de privatizar sus territorios y de esclavizar a sus pobladores. Los códices coloniales nos muestran los métodos de sojuzgamiento y tortura que implantaron los conquistadores; el pago obligado de altos tributos en especie y la sobreexplotación de la fuerza de trabajo indígena, que se transformaron en los pilares de la economía novo hispana. Esta política etnocida diezmó enormemente a la población indígena que se vio obligada a refugiarse en lo más alto de las montañas, para liberarse del yugo explotador.









