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Ayotzinapa 2012: entre el dolor y la esperanza

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Manifestaciones_Ayotzinapa

En estos días de navidad y año nuevo los 520 estudiantes de Ayotzinapa, en lugar de convivir con sus familiares y amigos, asumieron el compromiso de quedarse en su escuela para resistir y honrar la memoria de sus compañeros Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, quienes fueron ejecutados por policías federales y estatales el pasado 12 de diciembre en la Autopista del Sol. En medio de esta algarabía permeada por un ambiente consumista y etílico, los estudiantes se organizaron para difundir su lucha y recolectar víveres en las diferentes regiones del estado, presentando su grupo de danza y su rondalla. A pesar de la tragedia y de toda la embestida impulsada por el gobierno del estado contra su movimiento, los estudiantes resisten y se mantienen firmes en su exigencia de justicia, dentro de su escuela.

No tienen más recursos que su palabra solidaria y sincera. En sus bolsillos no hay dinero, sin embargo, en sus corazones se agita la pasión por la justicia y se expresa la indignación por los compañeros caídos. Con muchos esfuerzos y sacrificios los jóvenes se han acuerpado, han encontrado el apoyo de todas las normales rurales de México y están compartiendo la tristeza, el dolor, la indignación, la persecución y las jornadas de lucha. La Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) está en sesión permanente porque sabe de los riesgos que corre esta normal, que siempre ha estado en la mira de los gobiernos autoritarios, que no han cejado en sus intenciones de desaparecerla.

Los estudiantes son jóvenes de entre 18 y 23 años de edad, de familias de escasos recursos que en su mayoría provienen de las regiones más marginadas, como la Montaña, la Costa Chica y la Costa Grande. Son jóvenes que han crecido en medio de precariedades, que desde pequeños han tenido que trabajar en el campo y en la ciudad para solventar sus estudios. Para ellos es un privilegio el haber llegado a una escuela de nivel superior. A pesar de que el internado de Ayotzinapa se encuentra en pésimas condiciones, por la acción deliberada de las autoridades de hacer inviable este modelo de formación magisterial, los estudiantes lo asumen como parte de su desarrollo profesional. La falta de apoyos de gobierno nunca ha sido un pretexto para que no estudien y no alcancen un alto rendimiento académico.

En esta normal se han formado grandes maestros que no sólo han sido personas ejemplares de la enseñanza dentro de las aulas, sino guías y maestros de la lucha social. Muchos de ellos entregaron su vida por la educación, la justicia y el cambio democrático. Fueron hombres congruentes con sus convicciones políticas e ideológicas, fieles a su conciencia y a sus principios. Antepusieron los intereses de la gente que sufre por encima de sus intereses personales. En esta tradición de lucha se formaron Lucio Cabañas, Othón Salazar, Carmelo Cortés y Arturo Miranda. Su fundador Raúl Isidro Burgos desde que se creó la normal de Ayotzinapa en 1923, siempre impulsó las luchas de los estudiantes. En 1960, cuando el estado se encontraba convulsionado, vino a Chilpancingo para alentar el movimiento social que exigía la desaparición de poderes, por la brutal represión del gobierno del general Raúl Caballero Aburto.

La normal de Ayotzinapa es un símbolo de las luchas democráticas en el estado y en el país, es una institución que cobija a las juventudes marginadas del campo y la ciudad, que alimenta el espíritu emancipador para educar en la libertad, en la justicia y la democracia. Gabriel Echeverría, uno de los compañeros caídos el 12 de diciembre, ocupaba la cartera de orientación política y desde que asumió el cargo lo hizo con gran pasión y responsabilidad. Siempre inculcó en sus compañeros los valores de la solidaridad, la justicia, la igualdad y los derechos irrenunciables que poseen todas las personas. Perteneció a la federación de estudiantes y gozó de gran prestigio por su capacidad organizativa, su liderazgo, su congruencia de vida y su entrega a la causa.

Jorge Alexis por su parte, perteneció a la base estudiantil y siempre estuvo dispuesto a apoyar las iniciativas del comité ejecutivo. Con determinación se plantaba en las manifestaciones y al igual que los demás compañeros, veía con angustia que los tiempos fatales se acercaban en este fin de año y no vislumbraba ninguna señal positiva, por parte del gobierno del estado, para atender su pliego petitorio.

Los padres y las madres de los estudiantes forman parte de este contingente de jóvenes valiosos, que se organizan para sobrevivir y resistir en estos días difíciles en que el gobierno los ha reprimido y les ha retirado los apoyos que regularmente otorga a los directivos de la normal. Ante esta lucha desigual los estudiantes han encontrado en los sectores sociales más pobres, una gran solidaridad. Sienten el respaldo y el cariño de la gente sencilla que les lleva pan, café, frijol, maíz, arroz, azúcar y agua. Con gusto lo comparten, y no porque les sobre, sino porque lo asumen como parte de su propia causa, los ven como si fueran sus hijos, por los que sienten orgullo.

Esta solidaridad se ha extendido en Atoyac, Tecoanapa, Ayutla y Tixtla donde hay centros de acopio de víveres. En estos lugares los jóvenes constatan con gran alegría que la gente no los abandona. Se han dado cuenta de la grandeza de los pueblos de Guerrero, de su nobleza y alta conciencia social. Son los pueblos que también demandan al gobierno que construya más escuelas y envíen más maestros a tantos lugares olvidados. Sólo esta gente sabe lo que significaque haya maestros bien preparados y comprometidos con las comunidades, porque marcan la diferencia entre el rezago y el vivir dignamente.

Cuando los sectores sociales acomodados y los burócratas andan de vacaciones, los estudiantes de Ayotzinapa permanecen dentro de su escuela. Formalmente no tienen clases por el conflicto que persiste con el director y la planta docente, sin embargo, estos días marcados por la tragedia y el dolor, les ha permitido forjar su personalidad como normalistas al encontrar en estas luchas las herramientas pedagógicas para su desarrollo profesional. En estas dos semanas han tenido largas jornadas de nuevos aprendizajes, tanto como estudiantes normalistas, como ciudadanos que luchan por la educación y por la viabilidad de este modelo de enseñanza pública. Sus asambleas se han transformado en los nuevos espacios de deliberación y análisis. De una reflexión profunda sobre el quehacer del maestro en un contexto de crisis política y educativa; ante el desmantelamiento de las instituciones de enseñanza pública y de la conculcación de derechos, por parte de gobiernos que han impuesto una visión empresarial del poder.

Los jóvenes no sólo aprenden, también están dando grandes lecciones de dignidad y tenacidad al gobierno y a la sociedad. Lo hacen con la fuerza de la razón, con gran imaginación y vitalidad, con el gran amor que tienen por la verdad. Los mueve su lucha incansable por la justicia y por la exigencia del derecho a una educación pública, gratuita y de calidad.

Los estudiantes trabajan para las nuevas generaciones, un ejemplo que nunca veremos con los políticos de ahora, que sólo piensan en sus proyectos personales plagados de codicia. Hay una gran distancia y diferencia entre los jóvenes estudiantes que luchan en la adversidad y los políticos que viven en el confort que les da el poder y el dinero. Este bienestar no les permite tener ojos para ver la tragedia de los estudiantes y de sus familiares que padecen la pobreza, la violencia y la persecución. Es la nueva generación de jóvenes guerrerenses que piensa en plural y con perspectiva; que tiene como su horizonte, la justicia, la educación, la democracia, el desarrollo, la seguridad y la paz construida desde abajo.

Este es el gran desafío de los estudiantes de Ayotzinapa para el 2012. No lucharán por un cargo de elección popular, ni buscaran hacerse de un lugar dentro de los grupos de poder y de las estructuras partidistas. Tampoco venderán sus votos o buscarán aliarse con algún candidato. Sus luchas y sus sueños son de largo aliento, son proyectos transgeneracionales, que vienen tejiéndose por décadas a un alto costo de vidas y sin sabores. Las decenas de generaciones que han pasado por esta escuela, saben que en esta normal aprendieron lo mejor de su vida, independientemente de que cada egresado haya sido fiel a estos ideales. Desde esta alma mater se ha esparcido el conocimiento con los maestros que han egresado y que en sus centros educativos han continuado con la lucha por una educación comprometida con los más olvidados.

En esta larga gesta de los normalistas de Ayotzinapa muy pocos vislumbraron que en su movimiento de protesta, este gobierno emanado del PRD iba a asestar un duro golpe a los estudiantes, con las ejecuciones extrajudiciales de Gabriel Echeverría y Jorge Alexis Hernández. Han cubierto de luto esta escuela que ha dado su mejor aportación para combatir el rezago educativo en el estado. No se esperaba un golpe demoledor, mucho menos el silencio y la complicidad atroz de una clase política que se ha enfermado de poder y se ha olvidado de las luchas heroicas del pueblo. Ahora los jóvenes tienen que remar contra todo el aparato burocrático. Van a defender con todo la normal de Ayotzinapa y van a luchar para que se haga justicia en los casos de Jorge Alexis y Gabriel. En medio del dolor y la esperanza sacarán la casta para alcanzar la justicia y castigar a los responsables. Para que la normal de Ayotzinapa siga siendo un espacio educativo consolidado, reconocido y respetado por los gobiernos de cualquier cuño.

 

Articulo de opinión de Tlachinollan publicado en el periódico El Sur el 2 de Enero de 2012

Lee artículo original aquí


 

Comentarios  

 
0 #3 conny 09-01-2012 00:01
vándalos, asesinos y terroristas declarados que son una verguenza para sus padres pobrecitos corren peligro al lado de estos locos asesinos, no son suficientes las pruebas en secuestro de autobuses, quema de gasolineras sin importar q muera gente inocente, exigimos el cierre de esa escuela en donde se están formando bandas de delincuentes, no profesores creen que les tendríamos confianza para poner en sus manos a nuestros hijos que les van a enseñar, si no se dedican a estudiar. Los políticos ineptos que no están de acuerdo en el cierre de esa escuela de Ayotzinapan así como en el castigo conforme marca la ley para estos vándalos les exigimos que si creen en ellos y tienen confianza en estos asesinos que manden a sus hijos a estudiar allá y que esperen para festejar su título universitario, que será como al merito en delincuencia y terrorismo organizado. Si hubo estudiantes muertos fue porque ellos se lo buscaron y ahora que no esten de chillones, el gobierno está para defendernos.
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0 #2 Mente pretenciosa 02-01-2012 19:51
Indudablemente debemos unirnos en esta situación que viven los jóvenes de Ayotzinapa, es verdad que van contra corriente y que existe mecha gente que opina solo porque tienen boca.

Me entristece escuchar a la gente que hablan mal de los muchachos, leer en las redes sociales mensajes tan despectivos, pero sobre todo me dá rabia ver como los políticos arrastrados apoyan a Aguirre.

Que mal se ve Aguirre haciendo guardia al de la gasolinera y a los jóvenes normalistas que asesinaron si se fue a parar a su funeral... que mal eeehhh.... ya se le olvidó que todo inició porque siempre dá largas en sus mesas de negociación, con el dineral que gana se debería pagar un buen asesor político y quitar a la bola de ineptos que tiene a su alrededor...
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0 #1 MA. VERONICA ROCHA 02-01-2012 12:38
BUEN REPORTAJE. REFLEJO DE LO QUE TRISTEMENTE PASA EN NUESTRO PAIS.
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