• Pide la CIDH “medidas necesarias para garantizar
la vida e integridad física” de Fortunato Prisciliano,
indígena me´phaa golpeado y amenazado por personas al
servicio del Ejército.
• Las agresiones, consecuencia de que irá ante el organismo
a denunciar la violación sexual que cometieron soldados contra
su esposa Inés Fernández Ortega.
• Tiene el Estado la obligación de garantizar la seguridad
de Fortunato Prisciliano y su familia.
Tlapa, Guerrero, México, 05 de septiembre, 2007.- En respuesta
a la solicitud del indígena me`phaa, Fortunato Prisciliano
Sierra, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
pidió al gobierno mexicano, medidas urgentes de protección
para él y su familia, por el riesgo que corren ante las amenazas,
hostigamiento y agresiones que ha sufrido por personas al servicio
del 48 Batallón del Ejército Mexicano, en el contexto
de la audiencia a la que acudirá Fortunato en próximo
días, para denunciar la violación sexual que cometieron
militares en contra de su esposa, Inés Fernández Ortega,
en marzo del 2002, en Barranca Tecoani, Ayutla de los Libres, Guerrero.
El 27 de agosto de este año, la Organización del Pueblo
Indígena Me´Phaa y el Centro de Derechos Humanos de la
Montaña Tlachinollan, solicitaron por escrito medidas cautelares
a la CIDH para garantizar la vida e integridad fisica de Fortunato
Prisciliano, Inés Fernández y su tres hijos, ya que
resulta claro el riesgo fundado e inminente que implican las agresiones
y amenazas que ha recibido; acciones con las cuales el Ejército
Mexicano y el gobierno buscan intimidar a Fortunato Prisciliano para
impedir o inhibir la presentación de la denuncia ante la CIDH
.
Ayer martes 4 de septiembre, la CIDH (organismo que depende de la
Organización de Estados Americanos (OEA) y que tiene su sede
en Washington, DC.) solicitó al Gobierno de México “medidas
urgentes” a favor de los indígenas me´phaa, en
el siguiente sentido:
• “Adopte las medidas necesarias para garantizar la vida
y la integridad física” de Inés Fernández
Ortega, Fortunato Prisciliano y sus hijos;
• “Concierte las medidas a adoptarse con los beneficiarios
y peticionarios”;
• “Informe sobre las acciones adoptadas a fin de esclarecer
judicialmente los hechos que justifican la adopción de medidas
cautelares”.
Una vez que la CIDH resolvió necesarias las medidas de protección,
el Estado Mexicano tiene la obligación de garantizar la seguridad,
integridad y vida de Fortunato Prisciliano Sierra, Inés Fernández
Ortega y su familia, más aún cuando el hostigamiento
del que es víctima Fortunato, está relacionado con la
lucha por acceder a la justicia para que las violaciones a los derechos
humanos cometidas por los militares no permanezcan en la impunidad,
como ha sido el caso de la violación sexual de su esposa Inés
Fernández, y de Valentina Rosendo Cantú, indígena
me´phaa de Barranca de Guadalupe. En octubre del 2006, la CIDH
admitió formalmente ambos casos debido a que las autoridades
mexicanas nunca mostraron disposición para castigar a los responsables
La Organización del Pueblo Indígena Me´Phaa y
el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan exigen
al Gobierno Mexicano que cumplan cabalmente con la solicitud de la
CIDH y ponga en marcha a la brevedad las medidas de protección
para Fortunato Prisciliano y su familia, pues preocupa que a la fecha
las amenazas a Fortunato continúan. Además, no obstante
que Fortunato e Inés han acudido a denunciar los hechos ante
el Ministerio Público, con residencia en Ayutla de los Libres,
de la autoridad no han obtenido la respuesta adecuada pues no se han
establecido las medidas de seguridad y auxilio en beneficio de las
víctimas del delito, y tampoco se ha evacuado una investigación
a fondo de los hechos denunciados.
Es imperativo
que el Gobierno de Guerrero y el Gobierno Federal, garanticen la seguridad
de todos y todas las indígenas que pugnan por que se haga justicia
en sus casos, sobre todo de aquellos que luchan contra la impunidad
de los militares y que denuncian las violaciones a sus derechos humanos
cometidas por el Ejército, que actúa al cobijo del Gobierno,
pues no hay que olvidar que es precisamente el Ejército una
de las autoridades violadoras de los derechos humanos que más
impunidad ha gozado en nuestro país.
Lo ejemplifican
los casos de las violaciones sexuales sufridas por Inés Fernández
Ortega y Valentina Rosendo Cantú, donde no solamente no se
ha sancionado a los militares responsables, sino que también
ha existido una estrategia de encubrimiento a los soldados que no
han sido investigados en todos estos años, lo cual ha obligado
a las indígenas tlapanecas a acudir a organismos internacionales
independientes e imparciales a solicitar justicia.
Por último,
Tlachinollan y la Organización del Pueblo indígena Me´
Phaá, una vez más reiteran un enérgico llamado
a las autoridades responsables para que aclaren a fondo estas denuncias
en contra del Ejército Mexicano, pues es claro que las amenazas
contra Fortunato Prisciliano, tienen que ver con la presencia ilegal
de los militares en territorio indígena y la sistemática
violación a los derechos humanos.