OPINIÓN | El informe de las familias damnificadas de la Montaña

Contrario a lo que los funcionarios federales informaron en  la cuarta sesión plenaria del consejo estatal de restauración de Guerrero, con motivo del primer año de las tormentas de Manuel e Ingrid, el consejo de comunidades damnificadas elaboró su informe con puño y letra de las familias que siguen viviendo sobre cobertizos y padeciendo la indolencia de las autoridades, que se atreven a decir que hay un avance del 80% en las tareas de reconstrucción.

A decir del delegado municipal de Tlacotepec, municipio de Atlixtac Bernardino Álvarez Solís “a un año del acontecimiento no hemos recibido apoyo en la restauración de la tubería de agua potable, la brecha que comunica a nuestra comunidad y la delegación que fue cuarteada. Así como la destrucción de 25 parcelas… Aún no hemos podido recuperarnos después de un año”

La comunidad Naua de Chichiltepec, municipio de Atlixtac informa que “hasta este momento no se han atendido los siguientes daños”100 parcelas de cultivo de maíz dañadas, 60 viviendas con daños parciales, la escuela preescolar Ricardo Flores Magón también fracturada, 3 postes de luz tirados”. Comentan que el comisario municipal Víctor Modesto Bolaños tuvo que reportar al presidente municipal pero hasta el momento no han recibido ningún tipo de apoyo sobre los daños mencionados.

Por parte de la Comunidad Me Phaa de El Capulín, municipio de Tlacoapa, el delegado municipal Albino Colón González en su reporte anual infomra que las autoridades no han hecho nada para reparar los siguientes daños: Nueve viviendas que se cayeron, siete viviendas que tuvieron afectaciones parciales. El número de parcelas que fueron afectadas por las grietas son 66. Tuvo cuarteaduras su escuela preescolar y la escuela primaria apenas la están reconstruyendo. No cuentan con el servicio de agua porque la toma de agua se daño “y no se ha hecho nada por parte de Conagua”

La comunidad de San Miguel Buena Vista, municipio de Tlacoapa en su breve informe firmado y sellado por el delegado municipal el C. Macario Moreno Vázquez relata que se cayeron cuatro casas de adobe y una tiene cuarteaduras. Señala que algunas ya están reparadas  por sus dueños, “porque el gobierno no se preocupa por atender las necesidades que enfrentan”.  Mas adelanta reporta que fueron 55 familias las que se vieron afectadas en sus parcelas de maíz y “tampoco se ha preocupado el gobierno por atenderlos o que les paguen por los daños ocasionados”. La carretera que conduce a su comunidad fue trozad por el derrumbe en tres tramos y fue la misma población la que tuvo que trabajar para tener acceso a su comunidad. Cabe agregar que la mayoría de las comunidades anexan en sus reportes fotografías de las casas caídas o con grietas, de los caminos trozados , de sus terrenos sumidos  a causa de las grietas, de las tuberías destrozadas y de las escuelas caídas. San Miguel Buenavista anexa tres fotos casas caídas.

Del municipio de Malinaltepec existe un informe de El Tejocote que reporta los nombres de las siete personas que murieron en la madrugada del 15 de septiembre: Daniel Flores Bruno, Yaneth Carrasco Flores, Yuridía Carrasco Flores Kimberlin Agustín Flores, Yoloxóchitl Anastacio Justo, Mari Xóchitl Candia Bruno y Eulogio Cano Reyes. Además de estos decesos hubo quince personas lesionadas y diez viviendas que se cayeron. A pesar de las pérdidas humanas y la destrucción de sus viviendas, las autoridades nada han hecho para revertir esta tragedia. La familias de los fallecidos siguen viviendo en cobertizos improvisados.

En esa misma comunidad había dos puentes colgantes que permitía la comunicación con el Tepeyac y con Unión de las Peras, hasta la fecha las familias pero sobre todo los niños y niñas que van a ala escuela tienen que cruzar el río para ir a la escuela, porque seguramente no hay dinero para apoyar a esta comunidad que le permita hacer las hamacas.

La comunidad Me Phaa de Xkua Xtuti del municipio de Malinaltepec nos relata que se cayeron cuatro viviendas y aclara que tres ya fueron reconstruidas por las mismas familias damnificadas, porque no fueron atendidas ni censadas por las autoridades responsables de verificar los daños. En el censo que realizaron registraron cuarwenta y un viviendas cuarteadas, así como su delegación municipal, la escuela primaria, la escuela preescolar y su Iglesia. Hablan de cuarenta y ocho hectáreas de maíz y tres huertas que fueron siniestradas.

 Reportan daños a su red de agua potable cuya tubería es de tres kilómetros y medio. Resaltan que sobre las viviendas afectadas solo recibieron el apoyo ocho personas que recibieron diez láminas galvanizadas cada una. Concluyen que la comunidad con su propio esfuerzo ha tenido que arreglar su camino. Firma el delegado municipal Fidencio Barragán López con el presidente del comité comunitario Evodio Palacios Pérez.

En su acta informativa la comunidad Me Phaa de Mesón de Ixtlahuac, municipio de Malinaltepec anexa fotografías de los cuatro puentes vehiculares que se llevó el agua y que hasta la fecha los pobladores no han recibido ninguna información sobre su construcción. Se trata del puente “río Colombia de Guadalupe” que mide cuarenta metros de largo y diez metros de ancho; el puente “Zacatón” que mide veintiocho metros de largo y diez de ancho; el puente “río pizza” cuya medición es de treinta metros de largo y diez metros de ancho; puente “la cascada” que también mide treinta metros de largo y diez metros de ancho. El reporte anexa fotografías de los lugares donde estaban los puentes y está firmado y sellado por el comisario municipal Magdaleno Sánchez Morán y tres autoridades más.

En la comunidad Rancho de Limón, anexo de Llano de Heno, municipio de Malinaltepec de un registro de cincuenta y cinco familias, reportan cinco casas con pérdida total y siete viviendas con pérdida parcial. Les preocupa el puente colgante que se cayó y que los dejó incomunicados, sobre todo cuando el río conocido como Barranca de la Muerte está crecido. El puente que mide sesenta metros de largo requiere del apoyo de especialistas porque en uno de los puntos donde estaba anclado existe un derrumbe que impide que pueda tenderse en el mismo lugar. Mientras tanto la gente tiene que cruzar el río con el riesgo de que los arrastre.

Un informe muy detallado fue el que presentó el comisario municipal de Zontecomapa, municipio de Acatepec, el C. Juvenal Díaz García, sobre la multiplicidad de daños que sufrieron y cuyo registro fotográfico nos plasma la devastación de buena parte de la comunidad. Nos reporta el fallecimiento de la señora María Martínez de 65 años de edad. Nos relata que trescientas cuarenta personas se refugiaron en la comisaría municipal, en la iglesia principal y en lo alto de los cerros durante varios días, mientras el río volvía a su cauce. Hicieron un recuento las mismas familias damnificadas sobre las casas destruidas y registran ciento cuarenta y dos y también reportan noventa y dos casas cuarteadas, incluyendo sus cinco anexos. Reportan trescientos cincuenta y cuatro cultivos de maíz destruidos y doscientas huertas de café siniestradas. Quedaron destruidos el albergue escolar, el centro de salud, la escuela primaria, dos puentes vehiculares, una iglesia, dos delegaciones, la red de agua potalbe y el camino que va a la comunidad de El Lano. Las autoridades del estado y municipal prometieron apoyar con cuatrocientas hojas de lámina galvanizada para que se levantaran techos provisionales para la escuela primaria y la clínica, pero después de un año no llegó nada. Hasta el momento informan que hay un avance del 15% de la construcción de la escuela primaria, fuera de esta obra, las demás no hay ningún indicio de que vayan a iniciar en el corto plazo. Con respecto a las viviendas la constructora está obligando a las familias damnificadas que se encarguen de emparejar el terreno como requisito para que les puedan construir sus viviendas que en su diseño no contempla cimientos, sino  una plataforma de cemento con armex que incluye dos recámaras, una sala comedor con techo de lámina y un baño, con techo de loza.

Este informe elaborado por noventa comunidades nos muestra la verdadera radiografía de los desastres  que aún persisten en la Montaña. Hasta la fecha las familias damnificadas no saben si les van a construir sus viviendas, mucho menos están informados sobre el tipo de viviendas que les van a construir. Las familias que ya cuentan con su vivienda como en Unión de las Peras, ahora tienen que pelearse con las autoridades porque fueron cómplices de la constructora que no termino sus casas y que los materiales que utilizó fueron de mala calidad. Por si esto no fuera suficiente, los representantes de la empresa se fueron  sin avisar dejando muchas deudas a los pobladores que trabajaron en la construcción de las casas y con las señoras que generosamente les preparaban de comer y que confiaron que al final de la obra les pagarían toda la cuenta de las comidas. Para colmo de males, los pobladores se vieron obligados a firmar un “acta de entrega-recepción con la empresa, en la cual se establece que las personas beneficiarias se abstienen del “derecho de realizar cualquier queja posterior” relacionada con la construcción de lo que ahora llaman “unidad básica de vivienda rural”.

A pesar de todas estas evidencias documentadas y denunciadas por las mismas familias afectadas de la Montaña, que sufren el flagelo del desprecio y el engaño,  el gobierno federal, en voz del secretario de gobernación afirma que Guerrero es ya ejemplo de lo que se puede hacer, “cuando hay voluntad, seriedad y unidad de esfuerzos para alcanzar el mismo objetivo…Se puede lograr el objetivo de ver con mejores oportunidades a la población”. No es lo mismo dar un informe en Acapulco con todo el escenario puesto para proporcionar datos que no están soportados con la trágica realidad de las familias damnificadas, a dar un informe desde los lugares mismos donde está intocada la devastación y donde impera la impunidad y la corrupción de los políticos y los empresarios.

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