OPINIÓN I La irrupción de los 43 en la escena electoral

En la última asamblea nacional popular  como padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos acordamos emplazar a los cuatro candidatos presidenciales en sus actos de campaña. Para nosotros es muy importante saber cuál es el compromiso que tienen con nuestra lucha. Queremos saber  cómo atenderán el caso Ayotzinapa. Así lo decidimos, porque en estos momentos de tanto discurso y palabrería no podemos permitir que los candidatos presidenciales naden de a muertito y solo se dediquen a estar descalificándose para distraer la atención. Como madres y padres de familia no podemos permitir que el próximo presidente de la republica repita lo que nos ha hecho Enrique Peña Nieto, no queremos más engaños ni mentiras históricas. Queremos que en verdad investiguen a los del mismo gobierno que participaron en la desaparición de nuestros hijos.

El día viernes 25 de mayo, un día antes de que se cumplieran los 44 meses de la desaparición de nuestros hijos, nos reunimos en la normal para salir a la ciudad de Iguala, como lo hacemos el 27 de cada mes. La finalidad del viaje fue muy diferente a la que mensualmente acostumbramos.  Llegamos a Iguala gritando consignas en la plaza de las tres garantías. Fue en esta ciudad donde se llevaron a nuestros hijos, por eso no podemos permanecer callados y quietos ante esta infamia. No es que seamos irreverentes, por el contrario somos personas que tenemos dignidad y que no estamos dispuestas a agacharnos ante el poder mucho menos a obedecer a quienes nos han ofendido en lo más profundo de nuestra vida. Irrumpimos como madres y padres que nos sentimos ofendidos por una clase política que es insensible y muy hipócrita.

Con el apoyo de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa nuestras consignas lograron llamar la atención de muchos asistentes. Varios de ellos se acercaron y vieron con buenos ojos nuestra protesta. Otros se mostraron temerosos y pensaron que íbamos a boicotear el acto. Nuestra llegada tuvo un objetivo muy preciso; hacernos visibles ante la indiferencia de los candidatos y los partidos políticos. Irrumpir con nuestras voces en las campañas políticas para que sepan que nos faltan 43 y muchos más. Sin pedir permiso a nadie nos acercamos en la entrada principal por donde arribó el candidato presidencial López Obrador. Los encargados de su seguridad reforzaron la entrada para que no pasáramos. Continuamos con nuestras consignas con la finalidad de que los asistentes y el mismo candidato supieran que la tragedia de Iguala no podía pasar desapercibida en el mismo lugar donde acontecieron estos hechos atroces.

Tuvimos que forcejear con los de seguridad porque exigíamos entrar. Hubo reticencias porque no paramos de gritar nuestras consignas. La situación cambió cuando llegó una comisión del candidato que dio la instrucción de que nos dejaran pasar. Esta apertura, no fue correspondida con nuestro silencio, mucho menos ocultamos las fotografías de nuestros hijos. Avanzamos gritando nuestra principal consigna ¡porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!, al mismo tiempo mostrábamos los rostros de nuestros hijos. Al estar junto a la escalinata la mayoría del equipo de López Obrador pensó que íbamos a interrumpir el acto. Nuestro interés no fue otro que establecer un acercamiento para que escuchara nuestros planteamientos. El candidato lo intuyó porque dio la señal de que nos permitieran subir al templete. Sin pretenderlo nos colocamos en primera fila, y sin que hubiera necesidad de abordar nosotros el tema, el candidato Andrés Manuel fijó una postura sobre el caso Ayotzinapa que para nosotros es alentadora.

Se comprometió a integrar una comisión de la verdad donde participará la ONU para que dé con el paradero de nuestros 43 hijos. Hiso el compromiso público de que si llega a la presidencia se va a crear esta comisión de la verdad, con el fin de conocer todo lo que pasó aquí en Iguala, Guerrero. Nuestra compañera Cristina le contó todo lo que hemos sufrido, le dijo cómo ha sido el trato del gobierno y que hasta la fecha no han querido seguir las cuatro líneas de investigación que dejó el GIEI. Le remarcó que el gobierno solo se ha burlado de nosotros y nos sigue torturando con la verdad histórica. Por eso le pidió que cuando llegue a la presidencia no se olvide del caso Ayotzinapa, porque lo que queremos como madres y padres de familia es que en el nuevo gobierno halla verdad y justicia, y que nos digan donde están nuestros 43 hijos.

Por su parte don Mario, ante la falta del maestro de ceremonias tomó el micrófono y de manera contundente le preguntó a López Obrador ¿Qué piensa del caso Ayotzinapa? Y cuando llegue a la presidencia, en caso de ganar ¿ A qué se compromete con estos 43 padres de familia?. Completó la propuesta sobre la conformación sobre la comisión de la verdad al proponerle que participe también la comisión Interamericana de Derechos Humanos para que continúe con la supervisión de las investigaciones que realiza la PGR. Para las madres y padres de familia la respuesta que obtuvieron del primer candidato presidencial fue alentadora porque Andrés Manuel López Obrador asumió el compromiso de crear la comisión de la verdad sobre el caso Ayotzinapa y aceptó su propuesta de que participe la Comisión Interamericana. El grito de cierre del candidato fue muy significativo para las mamás y papás al dirigir un “viva” por los 43 jóvenes de Ayotzinapa.

Esta irrupción cumplió con nuestro cometido, porque lo que queremos es que cada candidato presidencial se pronuncie públicamente sobre el caso de nuestros 43 hijos desaparecidos. No fuimos y ni vamos a ir a estos eventos de campaña para dar la impresión de que acompañaremos algún candidato. La gente que no nos conoce bien, debe saber que somos un movimiento independiente, que hemos emprendido una lucha sin cuartel, porque las autoridades son responsables de los asesinatos de seis personas, tres de ellos compañeros nuestros, en la noche del 26 de septiembre y en la madrugada del 27. Fue un operativo donde participaron varias corporaciones policiales tanto municipales y estatales como federales. El ejército también tuvo conocimiento de estos hechos y de algún modo fue cómplice de la desaparición de nuestros 43 hijos.

Por eso hemos irrumpido en la escena electoral, no como simpatizantes de algún candidato, ni para congraciarnos con ellos, mucho menos para colocarnos en alguna posición política. Nos hemos hecho presentes porque la lucha de los 43 ha marcado un quiebre en nuestro sistema de justicia que de algún modo pone a prueba este sistema que pregona la democracia. Ningún candidato puede vanagloriarse como demócrata si no asume con todas sus implicaciones la grave crisis de derechos humanos que hoy padecemos en México. Esta crisis está marcada por la desaparición de centenas de personas desaparecidas, de miles de personas asesinadas, muchos casos de ejecuciones y un gran número de comunidades desplazadas a causa de la violencia provocada por las organizaciones criminales que cuenta con el respaldo de varias autoridades.

Nuestra lucha que ha cimbrado este sistema corrupto nació del dolor y la indignación, de la rabio por la actitud indolente y grosera de las autoridades.  Es una lucha tejida por el amor a nuestros 43 hijos. La normal de Ayotzinapa donde deberían estar terminando nuestros hijos su carrera magisterial, hoy está habitada por nosotros, que como madres y padres nos vimos obligados a conformar este colectivo con el apoyo de todos los estudiantes para increpar al poder y exigir la presentación y el retorno de nuestros hijos a su alma mater.

A los cuatro candidatos presidenciales y a todos los partidos políticos queremos decirles que ya basta de tanta campaña sucia, que nos habla de la visión corta que tienen para mirar a profundidad los grandes problemas que nos aquejan como sociedad. Como siempre somos los ciudadanos y las ciudadanas las que tenemos que dar la batalla para que los políticos entiendan que lo que hacen y dicen es irrelevante para el pueblo. Por eso tenemos que organizarnos para hacer valer nuestros derechos, para que entiendan nuestro lenguaje de justicia y para que dejen de seguir reproduciendo malos gobiernos que atentan contra la vida de nuestros seres queridos. No vemos en las agendas de los candidatos propuestas que estén nutridas de los pueblos y las organizaciones sociales y civiles que han sabido construir desde la base misma de la sociedad planteamientos concretos orientados a transformar este sistema anclado en la corrupción y la impunidad.

El mismo día viernes 25, el presidente Enrique Peña Nieto rodeado de policías y militares se dejaba adular por las cúpulas del poder político, para decir sin rubor alguno que la violencia por motivos electorales es inaceptable. La palabra presidencial a la que ha ido en descrédito porque la misma realidad lo desautoriza ante tanta violencia e impunidad. En los pinos les dijo a los 43 padres y madres de familia en octubre de 2014, que daría con los responsables “tope donde tope”. A 44 meses se estancó en la verdad histórica que difundió el ex procurador Murillo Karam y posteriormente mandó decir a los padres que ya dieran la vuelta a la página del dolor. Iguala es la herida que sangra y que increpa el poder presidencial porque no ha cumplido con el compromiso que asumió con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de atender las recomendaciones del GIEI para dar con el paradero de los 43 jóvenes desaparecidos. La irrupción de los 43 en la escena electoral es para que ya no se repita esta historia de la ignominia.

Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan