Escucha | Poema: Desenterrar la verdad

¿Dónde estás? Recuerdo que tus pasos siempre regresaban. Hoy no han vuelto, se han dormido en plena oscuridad o será que tus pasos se han unido a la catástrofe social actual. El miedo. Llegó el  miedo brincando por todos lados cual sospecha escurridiza recorre los pueblos y los cerros con la noticia de los malos augurios. Tiempos de sombras, esperanza desenterradas. Te busco. Con el pico, la pala, un palo o un resorte, te busco sin descanso. No me importan las veredas y los cerros que se tragan a personas, si es que me quedo contigo que así sea para sembrar ilusiones de vida. Que de los cerros brote la transformación social. Que desde los cerros se escuchen los gritos y los tambores del cambio. Que de los cerros salga abruptamente la verdad.

Mis lágrimas no serán en vano, al contrario, se convertirán en semillas de esperanzas esparcidas por las tierras y los aires, si es posible en las profundidades del mar. No habrá perdón. En mis noche de desvelos te arrullo entre mis brazos como imaginando que ahí estás, pero es la silueta de esa sombra pesada que llega como a las dos de la mañana y no se va casi hasta el amanecer. Me hago fuerte, en parte me sostengo de los hilos sensibles de mis compañeros y compañeras para seguir buscándote. Y no es que me pierda en los pensamientos de aquellos insólitos recuerdos de tus travesuras y seriedades, pero si quisiera mirarte nuevamente. Me mezclo en el bosque para que su silencio me susurre algo, una noticia al oído de tu paradero, o al menos que me indique si otras identidades yacen en los cerros o planicies de este país enfermo o moribundo.

Poco a poco desenterramos la verdad. Te busco. Te buscamos. Maestro, maestra, campesino, campesina, estudiantes, ricos y pobres: desaparecidos y desaparecidas todas. Todos y todas las buscamos para dar identidad a sus ausencias ante la insensibilidad de la vestía. Cada vez que encontramos hallazgos de lo que fue una vida siento el látigo de la desesperación. No hay Estado ni gobierno que pare con esas vidas insensibles que truncan el derecho del vivir de los demás, que se tragan el dolor. No hay Estado ni gobierno que le interese parar la violencia, los homicidios y desapariciones que aumentan con los días. Reptiles, ranas pensantes que engañan a la gente con la normalización de la violencia. Se respira desgracia y dolor cuando las botas caían en el asfalto de la ignominia. Guardia Nacional, ja-ja-ja, no sé si de demencia me río, pero esas personas están diseñadas para matar. Son personas sin conciencia, sin corazón y sin sentimientos. Que se vayan a sus guaridas para que la rabia de sus colmillos no llegue a nosotros. Que se vayan a sus cuarteles. El ejército y la Marina en las calles sólo significa terror, muerte, desolación, opresión y no queremos más eso.

¿Dónde estás? Cada vez te siento cerca. Siento que marchamos juntos para cambiar el estado de cosas. Siento que te conviertes en miles; son los batallones de esta gran revolución social que estamos empezando, a tu lado siempre iré en la marcha con los solidarios del mundo. La conciencia emerge de las fosas clandestinas. No hay quien nos pare, ni la muerte fanfarrona que precipitadamente se burla, ya no es tiempo de las risas sin sentido. Llegó la hora de los tambores libertarios. Llegó el tiempo de la justicia popular.

Si, es un infierno este lugar, pero desmarañamos las estructuras de poder y descubrimos bajo las hojarascas el olor a muerte. Seguimos la búsqueda de nuestras propias vidas así como asegurar las generaciones venideras. Nos impulsan los 43. Quisieron desaparecernos, pero no sabían que éramos semillas. Es una cadena de tortura que no nos deja dormir, languidece nuestra alma y de pronto fortalece nuestro coraje contra un Estado asesino que esconde tras sus muros, en aquellas sombras funestas, a miles de desaparecidos, más de 100 mil dirían los colectivos.

¿Dónde estás? Te encontraré sin importar remover las Montañas o las estructuras del poder omnímodo. Es la hora de apresurar el paso para sembrar las ilusiones o esperanzas en la construcción de un mundo otro. Necesito que te levantes con ese batallón de miles para luchar contra la muerte, la desaparición, la opresión y los gobiernos ciegos por el poder. Juntos que te siento cerca, grita más fuerte para escucharte, yo haré lo mismo para tumbar este sistema de muerte. A desenterrar la verdad. Te busco para transformar y vivir, un nuevo paradigma para los cambios sociales.