Nota Informativa Despiden a Saúl Morán, defensor de los pueblos de la Montaña de Guerrero La Ciénega, municipio de Malinaltepec, a 14 de enero de 2026. En la tarde de este miércoles invernal familiares, vecinos, amistades, luchadores sociales, maestros, maestras, autoridades comunitarias y principales despidieron al defensor comunitario Saúl Morán Oropeza en el panteón de la comunidad me’phaa, cuando el sol estaba en el horizonte de las imponentes montañas. Saúl Morán padecía de la diabetes desde hace 25 años, pero se cuidó mucho para luchar contra los gobiernos espurios. Desde muy jóven se dio cuenta que las comunidades indígenas de la Montaña de Guerrero estaban desatendidas por las autoridades estatales y federales. Se forjó como un líder social y comunitario al fragor de la lucha en las calles. Desde la década de los 90 militó en el Frente Popular Revolucionario. Recuerda su tía Maurina que en 1999-2000 realizaron una marcha de Chilpancingo a la Ciudad de México para exigir al gobierno federal apoyos en las comunidades que estaban en el abandono. Así pudieron realizar un tanque de agua en la comunidad de La Ciénega. En el 2012 luchó contra la reserva de la biósfera y la amenaza inminente de la entrada de las empresas mineras. Se organizaron las comunidades para rechazar estos proyectos de muerte. En 2013 con el desastre del huracán Manuel e Ingrid, Saúl formó parte del Consejo de Comunidades Damnificadas de la Montaña y estuvo en las marchas y bloqueos para exigir la reconstrucción de viviendas y dotación de maíz y frijol. En el 2014 cuando desaparecieron a los 43 estudiantes de Ayotzinapa Saúl estaba en las movilizaciones que se realizaban en la región. Su camino de lucha es basto. Nunca se arredró, siempre encaraba a las autoridades para exigir los derechos de las comunidades indígenas. En la conflictividad agraria entre Alacatlatzala y Malinaltepec fue privado de la libertad, golpeado a morir en el 2020. Desde entonces su salud empeoró. Hace tres años se agudizó y después lo empezaron a dializar, pero permanecía firme. El lunes 12 de enero lo tuvieron que llevar a urgencias en la clínica Nefro Medical de Tlapa para que lo atendieran. Con su familia llegó a las 11 o 12 del día, pero los atendieron a las 2 de la tarde. Lo revisaron, pero la doctora vaticinó un mal augurio: no tardaría mucho. Más tarde quería algo de comer y a las 7 de la tarde falleció. Trató de agarrarse de este mundo, pero ya no pudo más. Lo trasladaron a su comunidad para velarlo hasta el martes 13. La mañana de este miércoles su feretro permanecía en su casa. A los lados las flores, veladoras y el copal. En la pared colgaba la guitarra del cantautor y sus sombreros. De la viga de la choza colgaba la fotografía de los principales teóricos maxistas y leninistas. Cerca estaba una corona de flores con la hoz y el martillo, símbolo del socialismo. Los rezos empezaron a las 12 del día y terminaron a las 2 de la tarde. Dos bandas de viento tocaban en el patio. A las 3:25 el rezandero empezó con el cántico religioso “resucitó”, mientras el humo de copal abrazaba a los asistentes y generaba misticismo. Al filo de las tres de la tarde llegaron a la iglesia de adobe. Luego fueron a despedirlo en la comisaria municipal por ser un defensor comunitario. Después se tuvieron que trasladar en carros porque el panteón está retirado, y luego bajar caminando en las faldas de un cerro. Al llegar el rezandero dijo que Saúl Morán dejó sus enseñanzas porque era una persona preparada. “Él era una buena persona. Viviera con nosotros para que nos campartiera sus experiencias”. Un maestro señaló que la comunidad de La Ciénega es el pueblo del silencio. Leyó una biografía impresionante de Saúl porque se destacó en la lucha social a pesar de que estaba en el “aninomato”. Participó en movimientos sociales y procesos organizativos gestados desde las comunidades indígenas. Ubaldo Segura, integrante del Frente Popular de la Montaña habló a nombre del Frente Popular Revolucionario al que perteneció Saúl. Lo recordó como uno de los luchadores sociales más importantes de la Montaña y a propósito mencionó a Antonio Vivar, ejecutado por policias federales el 7 de junio de 2015 en Tlapa; Arnulfo Cerón Soriano, desaparecido y asesinado en 2019 y Gregorio Alvarado, desaparecido el 26 de septiembre de 1996. Los familiares hablaron en me’phaa con el dolor en el corazón. Se trataba de la pérdida de un hermano, esposo, padre, hijo, abuelo, tío y el vacío que deja. Saben que Saúl fue víctima de un sistema de salud que no funciona para los pobres. Los gobiernos prometieron un hospital de especialidades en Tlapa, pero al final no lo cumplieron. Share This Previous Article“Nos tienen Abandonados” No Newer Articles 3 horas ago