Comunicado / Posicionamiento Por conflicto comunitario, mujeres indígenas fueron agredidas en Cruz Fandango Tlapa, Guerrero, a 28 de enero de 2026. En la mañana del pasado lunes 26 de enero pobladores de la comunidad de Cuyuxtlahuac detuvieron a un habitante de Cruz Fandango porque no están de acuerdo con las nuevas autoridades comunitarias. La pesadilla empezó a las tres de la tarde cuando más de 150 hombres, mujeres y jóvenes de Cuyuxtlahuac con armas en la mano, barretas, picos, mazo y palos derrumbaron puertas, quebraron ventanas, dispararon, destruyeron las pertenencias de las familias, golpearon a una niña y detuvieron a seis personas. Llegaron en 10 carros de tres toneladas en la delegación de Miraflores, colonia de Cuyuxtlahuac. Unos iban vestidos con uniforme de policía con armas de grueso calibre. En la entrada de Cruz Fandango se escucharon los balazos. Rápidamente se dirigieron a la casa del comisario, derribaron la puerta de su casa y destruyeron lo que encontraron a su paso. Detuvieron a sus hijos, pero nunca se supo qué buscaban. A unos metros una señora diabética de 35 años estaba en su casa comiendo con sus hijas, una vecina y dos maestros. Se alertaron por los desmanes de los habitantes de Cuyuxtlahuac. Lo peor de todo es que llegaron a su choza. Al ver cerrada la puerta empezaron a golpearla, rompieron los vidrios y realizaron tres disparos. Dos balas impactaron contra el adobe y una atravesó la ventana donde se resguardaban los profesores. Estaban aterradas tiradas en el piso, entre gritos y sollozos. Tres niños temblaban por el miedo. Cuando lograron abrir la puerta revisaron los cuartos, dejando regadas sus pertenencias y le robaron 6 mil 500 pesos. Con violencia esposaron a los maestros y se los llevaron. “Los que vestían de policías me jalaron de las manos, mientras unas señoras decían: “llévensela, llévensela”. Atrás iban sus hijas. “Me llevaron como un animal. Una mujer traía balas en su mano y las colocó en la bolsa del pantalón de mi hija para culparnos. Luego gritó: nos quieren matar, grábenla, grábenla”. La gente se arremolinó y empezó a tomar fotos. Estaban solas e indefensas. En varios puntos estaban apostados los de Cuyuxtlahuac. En una calle no dejaban pasar a nadie y quien lo intentaba era golpeado. Una niña y su abuela fueron víctimas de las agresiones. Uno se paró frente a la niña amenazándola de asestarle un golpe con un pico, pero la abuela la defendió. Corrió desesperada de un lado a otro hasta que llegó a su casa, pero su osadía le costó caro porque detuvieron a la abuela y enseguida la soltaron para abalanzarse contra la niña. Un golpe bastó para dejarla en el piso y ahí señoras, señores y niños de Cuyuxtlahuac le quitaron su celular y la siguieron golpeando. Sometida, un policía le dio una patada en el pecho al grado de perder el conocimiento. Después de unos segundos con trabajo se recuperó y empezó a gritar para que la auxiliaran, pero le dijeron que no lo hiciera. Intentó correr, sin embargo, le alcanzaron a dar un golpe mandándola al suelo. Por más que les decía que tenía ciudadanía americana y que solo estaba de visita no le perdonaron. Alguien más le dijo: “si te mueves te voy a enterrar el pico”. Minutos después los agresores se retiraron. Con cautela se levantó y corrió. Las personas de Cruz Fandango la vieron en mal estado. Estaba vomitando sangre. Los policías de la comunidad de Cruz Fandango tuvieron que llevarla de inmediato a una comunidad cercana de Oaxaca. La atendieron, pero los doctores le dijeron que no era grave. A pesar de que le pusieron dos sueros medicados el dolor permenecía intenso. “Cómo le va a doler si ya le pusimos mucho medicamento”, decían. El vómito fue disminuyendo con las horas. Los tres hijos del comisario municipal, los dos profesores y la señora detenidos durante la incursión fueron trasladados en carros de redilas a la comisaría municipal de Cuyuxtlahuac. El comisario preguntó quiénes eran los detenidos. “Somos maestros. Estábamos comiendo en la casa de la señora porque nos invitó, cuando llegaron los señores, nos agarraron, nos esposaron y nos trajeron”. El comisario de Cuyuxtlahuac no estuvo de acuerdo. La discusión se desarrollaba entre cuatro hombres con un cargo comunitario. La detenida los interrumpió: “disculpen, no sé por qué me trajeron aquí. Necesito una explicación porque no tengo problemas con nadie y no entiendo por qué llegan los señores a romper mi puerta, dispararon a mi ventana y me trajeron aquí”. Después de unos minutos se dieron cuenta de que se habían equivocado. Todo porque les molestó que el presidente municipal de Alcozauca les haya dado el cargo de comisarios a los de Cruz Fandango. Se disculparon, pero se agravó la salud de la mujer detenida por la diabetes. Les reclamó que tenían que hacerse cargo de los gastos de la atención médica. Sus pies tambaleaban, se le difucultaba hablar por el azucar elevado. Sin poder caminar todavía les dijo que la llevaran al médico. No la quisieron atender en Cuyuxtlahuac porque no tenían equipo. En taxi la llevaron a la cabecera de Alcozauca. En el camino le compraron un agua “y me dijeron que tenía que ir por mi cuenta al doctor. La única que me ayudó fue mi vecina. Les pidió dinero, pero nadie llevaba”. Les dijo que la llevaran a su casa. La dejaron cerca de su casa por la cadena con la que cierran la calle. Con mucho esfuerzo se quedó un rato sentada hasta que se sintió mejor. Sus hijas y su vecina la ayudaron para llevarla a su cama. “Quiero que la gobernadora Evelyn Salgado y la presidenta Claudia Sheinbaum vean lo que está pasando en Cruz Fandango, la comunidad está abandonada”. Elementos de la policía estatal, el ejército y la Guardia Nacional solo fueron espectadores. En lugar de intervenir se reían cuando la mujer casi desmayada salió de la comisaría. Ajenos, fueron testigos de las fechorías de los ciudadanos y ciudadanas de Cuyuxtlahuac. Suben un rato a Cruz Fandango, pero no protegen ni dan seguridad. Las autoridades estatales tienen que atender esta conflictividad intercomunitaria en su integralidad para que reine la tranquilidad, la justicia y la libertad de hombres, mujeres y niñas. Share This Previous ArticleLa arena del tiempo de los 43 se acaba para Claudia Sheinbaum No Newer Articles 18 horas ago