Violencia contra las mujeres Las niñas de la Montaña a las que les arrancaron los sueños Tlapa, Guerrero, a 11 de febrero de 2026. Los sueños de las niñas indígenas de la Montaña de Guerrero quedaron truncos. Nunca imaginaron que sus esperanzas quedarían suspendidas en el tiempo del horror y de la incertidumbre. Querían seguir estudiando para salir adelante y pasar las barreras de la pobreza y la desigualdad. En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, recordamos a ocho niñas, cuatro fueron desaparecidas y cuatro fueron víctimas de feminicidio. Les gustaba estudiar como Yuli de 6 años, desaparecida junto a su mamá y su abuela el 22 de agosto de 2018. Eran las cinco y media de la tarde cuando fueron a dar de comer a unos marranos cerca de la comunidad El Otate. No se ha vuelto a saber de las tres. A Yuli le gustaba realizar crucigramas en el piso. Alondra de 13 años estudió la primaria en Zapotitlán Tablas. Con la violencia a galope tuvo que salir para seguir sus estudios de secundaria en Puebla. En los primeros días de la pandemia su mamá Rocío le dijo que regresara para que la ayudara en la canicería familiar y para que estuvieran juntas. El 30 de marzo de 2020 acompañó a su mamá a la comunidad de Caxitepec, municipio de Atlixtac, para cobrar una deuda. No las volvieron a ver. Las buscaron en la comunidad a la que habían ido, en Tlatlauquitepec, Chalma y otras más, pero siguen sin saber de su paradero. Lucila, originaria de Pueblo Viejo, municipio de Metlatónoc. Estudió la primaria y secundaria en el municipio, pero al no haber bachillerato tuvo que viajar a Tlapa. A pesar de que tenía que trabajar era dedicada en sus tareas y la lectura era una ventana a explorar el mundo. El 9 de mayo de 2022 fue a visitar a unas amigas, pero no llegó. La buscaron, pero en lugar de que les dieran información amenazaron a la familia. Después se supo del responsable, pero huyó sin que dijera su paradero. Esmeralda tenía 7 años cuando desapareció en Santa María Tonaya, comunidad me’phaa bathaa del municipio de Tlapa, el 12 de enero del 2023. Estaba en su casa casi siempre acostada porque no se podía sostener por sí misma, ni hablar. No tuvo la oportunidad de ir a la escuela porque en la comunidad no hay maestros que le brinden educación especial. Se realizaron búsquedas en las calles, barrancas y cerros, pero no la encontraron. Abigail tená 16 años, era de la comunidad de San Lázaro, municipio de Olinalá. Estudiaba su bachillerato en Temalacatzingo. Tenía que caminar más de un kilómetro, pero no le importaba porque quería ser maestra. El 25 de septiembre de 2006 fue a su escuela como todo los días, pero de regreso cuatro vecinos, entre los que estaba su tío, la jalaron y se la llevaron a una casa abandonada. Ahí fue víctima de violencia sexual y múltiples golpes en el cuerpo hasta privarla de la vida. Tres agresores fueron sentenciado a 60 años de prisión por homicidio y violación tumultuaria. Amalia cursaba el tercer año de secundaria. Aprendió español en la escuela, pero con su abuela se comunicaba en tu’un savi. Esa noche de junio del 2020 Amalia estaba triste porque unas compañeras y compañeros le quitaron su celular. Más tarde llegó una niña de su salón a decirle que unos muchachos lo tenían en su casa cerca de una barranca. Amalia entró a pedir que le devolvieran su celular. Llovía a cántaros, nadie podía escuchar los gritos de auxilio. Su abuela esperaba preocupada, pero Amalia no regresó. Al día siguiente fue a buscarla y no la encontró. Más tarde la policía municipal encontró el cuerpo de Amalia sumergida en el lodo, tenía cortadas de machete en todo el cuerpo. Raquel y María Isabel tenían 12 y 4 años de edad. Como hermanas crecieron juntas riendo y llorando. La pequeña aprendía con hambre voraz todo lo que su hermana mayor hacía. La más pequeña seguía los pasos de su hermana. La mayor no sabía qué iba a estudiar de grande, pero se esforzaba mucho para tener las mejores calificaciones. Cuando jugaban calculaban sus brincos, pero nunca imaginaron que el 29 de marzo del 2020 serían interceptadas cuando viajaban con sus padres. Personas desconocidas las perseguían. Al día siguiente la camioneta donde iban fue encontrada en el crucero de Aquilpa totalmente calcinada con los cuerpos adentro. La más pequeña yacía en el regazo de su mamá. Sus sueños se desmoronaron. La violencia feminicida y los grupos de la delincuencia cercenaron sus alas. Las autoridades en lugar de protegarlas las llevaron a la muerte y varias están desaparecidas. La niñez en la Montaña es la más vulnerable, desaparecidas y asesinadas. No las protegen y las dejan morir en el olvido. Share This Previous ArticleLos abandonados de la Montaña: sin maestros 181 niñas y niños de secundaria No Newer Articles 16 horas ago