Desaparición En el remolino de la violencia familias indígenas de la Montaña buscan a sus desaparecidos Tlapa, Guerrero, 27 de febrero de 2026. Hoy terminó la jornada de búsqueda del colectivo Luciérnaga que duró cinco días en Tlapa, en la comunidad de Huixtlazala, municipio de Zapotitlán Tablas y cerca de la localidad de Chalma, municipio de Atlixtac. No se encontró ningún rastro de los desaparecidos y desaparecidas. Los familiares se fueron insatisfechos no sólo porque siguen con la incertidumbre, sino por la insensibilidad de las autoridades estatales y federales. La crisis de la desaparición de personas en Guerrero data desde hace más de seis décadas. De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) desde los años 60 a febrero del 2026 la entidad registró un total de 4 mil 550 personas desaparecidas de las 131 mil 789 que hay en México. Las ciudades con mayor número de personas desaparecidas es Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Coyuca, Atoyac, Chilapa, Taxco, Teloloapan y Tlapa. En 2025 desapareció una persona por día. La CNB contabiliza un total de 131 personas desaparecidas en la región de la Montaña. Tlapa está en el primer lugar con 71 desaparecidos y desaparecidas; el primero fue en el 2005. Le sigue Malinaltepec y Acatepec con 9; luego Zapotitlán Tablas y Atlixtac con 8; Alcozauca, 7; Metlatónoc, 5; Xalpátlahuac, 4; Tlacoapa, 3; mientras que Alpoyeca, Atlamajalcingo, Copanatoyac, Cualac, Huamuxtitlán, Olinalá y Tlalixtaquilla, uno por municipio. Tlachinollan cuenta con un registro de 57 víctimas en la Montaña, 14 fueron localizadas sin vida de 10 jornadas de búsqueda y 113 restos óseos que no han sido identificados, y de 43 personas no se sabe de su paradero. El clima de violencia en la región va al alza. De enero al 22 de febrero de 2026 se registraron 7 asesinatos. La tensión se sintió con la 11 jornada de búsqueda que terminó este 27 de febrero. Se habla en voz baja porque los delincuentes imponen el silencio y la ley de las balas. Lo saben todos, pero prefieren seguir sus pasos sin mirar la desgracia de decenas. El ejemplo más desgarrador es Huixtlatzala, donde 150 familias han sido desplazadas por la violencia. Búsquedas infructuosas La búsqueda de personas desaparecidas por parte de familiares del colectivo Luciérnaga de este viernes 27 de febrero se llevó a cabo cerca de la comunidad de Chalma, municipio de Atlixtac. Con la esperanza, la última jornada comenzó cerca de las 10:00 de la mañana en los cerros y barrancas. Las familias impacientes comenzaron el recorrido esperando encontrar algún indicio que los llevara al paradero de sus seres queridos. En los primeros pasos las buscadoras y buscadores detectaron un olor fétido, de inmediato escarbaron entre las hojas secas de los ocotes y enterraron una varilla para verificar si había un hundimiento, olieron la punta de la varilla, pero era tierra húmeda. Al seguir el rastro del olor se descartó cuando se dieron cuenta de que había un animal muerto sobre la orilla de la carretera. El recorrido continuó en las empinadas y accidentadas laderas, donde las hojas lisas de los pinos dificultaban el paso. Sin embargo, no era impedimento para las familias que buscan a sus desaparecidos. En el camino se localizaron bolsas de basura y costales semienterrados que se descubrieron, pero sólo tenían tierra y raíces. Los familiares se internaron en la profundidad de las barrancas. Cualquier objeto que no fuera parte de la naturaleza era motivo de sospecha que tenía que descartarse. Las miradas escarbaban entre las hojarascas. A pesar de la fatiga, el sueño de una buscadora la impulsaba a seguir: “soñé que estábamos en un lugar parecido a este, yo creo que es porque íbamos a venir aquí a buscarlo. Es mucha desesperación, ya quiero saber qué pasó, dónde está”. Con una vara seca hacía a un lado la basura como si barriera el cerro. Una bolsa con unos chiles secos y otra de tamarindo la escudriña. Al otro lado de la carretera, entre los arboles de encinos estaba un carro quemado en oxidación. Qué hay ahí, se preguntan más de 7 buscadores y buscadoras. La mayoría del personal de la Fiscalía General de Guerrero y de la Comisión Nacional de Búsqueda se limitaron con la delimitación del punto marcado para la búsqueda, pero una madre seguía caminando sin que la acompañaran. La Guardia Nacional y elementos del ejército los dejaron solos, en lugar de proteger a las víctimas. Después de 3 horas de recorrer los cerros no se encontró nada. En los alrededores había basura, una playera blanca con letras verdes, un par de zapatos de mujer que parecían nuevos porque la suela no estaba desgastada, calcetines y un tenis gris quemado. En el basurero también había un peroné carcomido por el tiempo, que el antropólogo físico explicó que se trataba de un animal. A la una de la tarde la Comisión Nacional y la Comisión Estatal de Búsqueda utilizaron el georradar en una superficie plana. En uno de los puntos el dispositivo arrojó una anomalía, por lo que cavaron 50 centímetros para revisar, y al no hallar nada, determinaron que era tierra comprimida. Las familias observaban la actividad esperando algún resultado, pero no hubo nada. Las autoridades concluyeron la jornada de búsqueda de la semana, de manera somera resumieron que no se encontró nada. Las familias quedaron insatisfechas por las inconsistencias de la búsqueda, y dijeron que se tienen que reprogramar más porque no se terminaron de revisar todos los puntos en ninguno de los municipios donde se buscó. Con el corazón destrozado tienen que regresar a sus casas y esperar con el dolor y la incertidumbre hasta que las autoridades programen nuevas búsquedas. Share This Previous ArticleEn la Montaña, “nunca me voy a cansar de buscarte” No Newer Articles 18 horas ago