Opinión Infierno en el paraíso: los conflictos por el agua en Acapulco A las comunidades en resistencia del CECOP. Toda nuestra solidaridad y acompañamiento El agua dulce en el planeta esta distribuida de manera desigual. La cifra de la sobreexplotación de los mantos acuíferos es increíble: menos de 10 países controlan el 60 por ciento de los recursos de agua dulce globales. La concentración de este líquido vital se expresa en cifras desquiciantes: cerca de 260 cuencas hidrográficas y un gran número de acuíferos son compartidos por dos países. Por eso para el investigador el Doctor José Esteban Castro, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina “la crisis del agua (es)una fuente creciente de conflictos a nivel internacional”. Para estudiar los conflictos hidrológicos, el investigador nos dice que la crisis del agua es de carácter esencialmente político, porque está relacionada con la desigualdad, la pobreza estructural y los procesos de democratización. Estas cuestiones no se reducen al plano técnico, tampoco al plano físico-natural. Los problemas socio-ecológicos, abordados desde la perspectiva de la ecología política crítica no pueden reducirse a la dimensión tecnológica, el gran desafío es abordarlo desde la dimensión social y política. Las autoridades federales siguen tomando decisiones técnicas y políticas, lo más graves es que siguen priorizando los grandes negocios, los centros turísticos, a costa de la pobreza de los pueblos donde están los manantiales y los pozos que abastecen las ciudades. El grave problema del abandono de los pueblos de la ribera río Papagayo es ancestral. Los comuneros y comuneras de Cacahuatepec han sobrevivido a las sequías y la aridez de la tierra. Las parvadas de zopilotes eran la señal funesta del hambre, de un ambiente inmundo. Aún se respira entre los terregales y aguas negras ese aire lúgubre. Las familias nunca han sucumbido, al contrario, siempre se han organizado para hacer sus pequeños pozos de agua. Tenía que alcanzar para tomar, lavar los trastes, la ropa y para darle a los animales de corral. En temporadas de secas la gente se arremolinaba en los escasos pozos que quedaban como charcos de lodo. Sólo en tiempo de lluvias los comuneros pueden sembrar maíz, calabaza y jamaica. Quienes tienen tierras a orilla de río riegan con mangueras sus cultivos. El ganado vacuno y caprino comen el pasto seco y la basura que encuentran en su camino. Algunas familias tienen que hervir el agua del río porque no tienen agua potable para tomar. La situación es más difícil en las comunidades alejadas del río. La tierra y los árboles parecen arder con el sol quemante. En la asamblea de este domingo se pudo constatar la gravedad del problema que enfrentan las comunidades de Cacahuatepec, El Cantón, Huamuchitos, El Campanario, Apalani, Cruces Cacahuatepec, El Rincón, El Carrizo, Parotas, Rancho las Marías, Ilamos, Parotillas, Salsipuedes, La Concepción, Amatillo, Cabeza de Tigre, Garrapatas, Aguas Calientes, El Bejuco y Chanecas, que a pesar de estar asentadas en la ribera del río Papagayo no tienen agua. Para llegar a la asamblea varias mujeres caminaron dos horas. Otros se desplazaron en camionetas de redilas (como es común en el Acapulco de los pobres) provenientes de Aguas Calientes, donde están construyendo los pozos radiales que cuentan con un presupuesto de 700 millones de pesos. También llegaron comuneros de la ruta Cacahuatepec, Huamuchitos y Apalani. La mayoría cruzó el río en las rudimentarias “pangas” del pueblo. En la asamblea dominical estuvo presente el espíritu combativo de Marco Antonio Suástegui, “el tigre” del CECOP. Reavivaron su grito de batalla: “la tierra no se vende, se ama y se defiende”. Hasta después de medio día llegó el personal de CAPAMA y CONAGUA. El ambiente ya estaba candente: “No queremos promesas, queremos palabras firmadas en papel. Mentirosos, mentirosos”. Las autoridades informaron sobre los proyectos aprobados para las comunidades de Bellavista Papagayo; Cacahuatepec que incluye El Cantón, Espinalillo y Huamuchitos; Los Ilamos, Rancho las Marías, Parotas, Parotillas, Barrio Nuevo de los Muertos, Garrapartas, Cruces de Cacahuatepec, Apalani, El Campanario y El Carrizo. Los comuneros de Salsipuedes junto con otras comunidades se molestaron porque no los tomaron en cuenta. Increparon a los funcionarios federales. Los comuneros y comuneras exigieron que en marzo inicien los trabajos de los pozos que van a distribuir agua a las comunidades. Las autoridades respondieron que no era posible porque tenían que subir los proyectos a una plataforma de la Secretaría de Bienestar federal “donde les asignarán un folio y se licitarían, para iniciar los trabajos el 15 de junio”. Los reclamos afloraron: “llevamos más de 50 años sin agua y todo el tiempo alargan las fechas para que al final no hagan nada”. Sentenciaron “si no inician en marzo vamos a cerrar los pozos radiales”. La asamblea acordó que para el próximo domingo los funcionarios llevarán una propuesta de fecha para iniciar la construcción de los pozos que beneficiarán a decenas de comunidades, además se van agregar las comunidades que están fuera de los cuatro proyectos presupuestados. Las comuneras y comuneros mostraron nuevamente la casta del Cecop: “Viva Marco Antonio”, “Zapata y Marco Viven”, “Si no hay solución habrá revolución” y “La tierra no se vende, se ama y se defiende”. Martha Hernández Estrada comunera de El Cantón, rememoró que el problema del agua viene desde hace varias décadas, por la falta de este líquido nos hemos organizado y peleado con todos los gobiernos que nos discriminan y engañan. Antes del huracán Otis y John contábamos con una red que nos llevaba el agua del río Papagayo a las comunidades de Cacahuatepec, El Cantón, Espinalillo y Huamuchitos, pero con los huracanes se echó a perder porque la corriente de la llevó. Hace un año nos organizamos e hicimos un plantón en los pozos de la comunidad de El Rincón durante 8 días. No nos hacían caso, pero Marco Antonio nos ayudó. Con su intervención nos atendieron en las oficinas de laa Promotora Turística de Guerrero (Protur). Estuvo la gobernadora Evelyn Salgado, la presidenta municipal Abelina, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (Capaseg). También estuvo un representante de derechos humanos, otro de obras públicas y de Bienestar. Hicieron una rehabilitación muy pequeña, pero seguimos teniendo el mismo problema, porque es una red antigua que está muy deteriorada. A veces conectan un tubo que dura tres días, hay muchas fugas y no tenemos agua para satisfacer nuestras necesidades. Desde el 2003, cuando surgió el CECOP con Marco Antonio, cada domingo hacemos asamblea para abordar los problemas que comuneras enfrentamos. En varias reuniones hemos hablado sobre los pozos radiales que se pretenden construir en Agua Caliente. Acordamos que era necesario ir para ver por qué estaban trabajando sin el permiso de los Bienes Comunales de Cacahuatepec. Nos informaron que Conagua estaba llevando a cabo ese proyecto, pero dijimos que todas las comunidades necesitamos el agua, no nada más el Puerto de Acapulco. No es justo que se lleven el agua para la ciudad, mientras nosotras, que cuidamos el río, nos estamos muriendo de sed. Acordamos organizarnos porque el agua es un derecho de todos. No nos oponemos a que Acapulco tenga agua, pero nuestras comunidades también la necesitan. Vamos a continuar esta lucha hasta que Conagua cumpla sus compromisos de llevarnos el agua. Queremos pozos con capacidad para abastecer todos nuestros pueblos. Si no cumplen, tomaremos acuerdos de volver con los plantones. Durante mi niñez sufrí la falta de agua, la acarreábamos cargando los baldes en nuestra cabeza, yo tenía 8 años. No podíamos dormir tranquilas, porque nos despertábamos a las 4 de la mañana para ir por el agua a los pozos. Había años en que no llovía mucho y los pozos escaseaban. Teníamos que madrugar para juntar 60 litros para toda la familia, pero había quienes no alcanzaban. Todo el día el pozo permanecía lleno de gente, hacíamos fila para tener un poco de agua; atardecía, anochecía y la gente seguía en la fila. Los que se iban a las 10 de la noche tenían que velar, luego llegaban otros a las 2 de la mañana y así durante todo el día, porque necesitábamos agua. En 1990 se hizo una organización, el señor Abel Salgado nos apoyó, no recuerdo si tenía un cargo en el gobierno o era luchador social. Se hacían reuniones en Oaxaquillas y Amatillo y acudía gente de Espinalillo, El Cantón, Huamuchitos. Con ellos logramos que se hiciera la red de agua. Mi papá planteó este problema y buscó con otros señores un lugar para que se hiciera un pozo y hasta la fecha es el que nos surte de agua, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos ayudó. En ese tiempo varias comunidades luchamos para que se construyera la red de agua. Hicimos una mega marcha que inició desde la vereda de Amatillo, a las 8 de la mañana, con el respaldo de todas las colonias, no se le vía fin a la marcha. Caminamos hasta Acapulco, tomamos un receso en el ayuntamiento a las 3 de tarde y continuamos hasta llegar al zócalo. En ese tiempo era presidente René Juárez Cisneros. No le gustó que nos manifestáramos porque había muchos turistas, por eso nos mandó a decir que nos quitáramos. “No nos vamos a quitar de aquí hasta que nos den una solución favorable a nuestras peticiones”, fue nuestra respuesta. Como nos vio decididos el presidente vio que no iba a ser fácil hacernos a un lado. Envió a una persona de su confianza para llamar a un representante de cada comunidad para atendernos en la presidencia. Así logramos que se metiera esta red de agua potable. Fueron tres etapas, no fue rápido, nos mantuvimos firmes en nuestra demanda y con muchas dificultades se terminaron los trabajos. A las comunidades que se encuentran en la parte alta nunca les llega el agua, por más que han luchado ninguna autoridad ha atendido su principal demanda. Sobreviven gracias al río Papagayo. En El Cantón sembramos maíz, frijol, jamaica, ajonjolí, calabaza, y algunas familias crían chivos, vacas, puercos, pero le sufrimos por el agua. Así estamos todos los pueblos, tenemos río pero no tenemos agua en nuestras parcelas y en nuestras casas. En Acapulco y en muchas regiones del estado, la escasez del agua no es un problema técnico, ni de la naturaleza, es un problema político y de grandes intereses económicos. Share This Previous ArticleOrganizaciones nacionales e internacionales respaldan la labor de Tlachinollan frente a la población jornalera de la Montaña de Guerrero No Newer Articles 4 horas ago