No olvidemos a quienes desde la infancia cargan el pesado yugo de la discriminación. Su vida al ras de la tierra, pasa desapercibida por nuestra vista.

Jornada de búsqueda en Tlapa: con el dolor de tu ausencia

Tlapa, Guerrero, a 15 de julio de 2022. Las familias mantuvieron la esperanza durante 40 horas en la búsqueda que se realizó del 11 al 15 de julio de 2022, en los Tres Postes, a un lado de la carretera Tlapa-Metlatonoc, esperando encontrar a sus seres queridos. Encontraron retazos de ropa, huaraches y bolsas negras carcomidas por la tierra, pero ningún cuerpo. Ni rastro de las personas desaparecidas.

En la búsqueda estuvo el Colectivo Luciérnaga, con la participaron del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, así como  la Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión Estatal de Búsquedas de personas, la Fiscalía General del Estado de Guerrero, la unidad canina de búsqueda, peritos, ministerio público y para brindar seguridad apoyó la guardia nacional y el ejército mexicano.

Durante los cinco días de búsqueda los familiares recorrieron el terreno con retroexcavadoras que abrieron la tierra porque tienen información de los detenidos por la desaparición y asesinato de Arnulfo Cerón Soriano, defensor de derechos humanos, que en el mismo lugar donde lo encontraron había dos personas más enterradas.

Más de 30 personas desaparecidas son buscadas por sus familiares  que conforman el Colectivo Luciérnaga. Los buscaron escarbando cerros, barrancas y ríos.

La información fue de suma relevancia para el Colectivo Luciérnaga, integrado por más de 30 familias, para que siguieran buscando en un lugar considerado por la gente como el tiradero de cuerpos. Algunos testigos anónimos han señalado que en las noches había tiroteos. Las balas interrumpían el silencio y después lo hacían las máquinas enterrando la vida y acallando las voces que se revelaban contra los intereses turbios de los grupos de la delincuencia organizada que predomina en la región de la Montaña.

Estos días fueron de esperanzas, pero más de dolor y de incertidumbre para las familias, en su mayoría mujeres. Cuando excavaban sus corazones se agitaban cada vez que la pesada máquina rascaba la tierra. Con las horas el corte del terreno se hacía más profundo como la desesperación de no poder encontrar a sus hijas, madres, padres, hijos, tíos, tías, primas o primos.

Las mujeres buscadoras de la Montaña de Guerrero se tomaron de las manos haciendo una cadena humana, cerca de la retroexcavadora, pidiendo a la tierra que les diera permiso y a Dios para que les permitiera encontrar a las personas desaparecidas. Así, volverían a sonreír o al menos estar con la tranquilidad de saber la verdad. Fue muy simbólico porque se hablaron con el corazón como hermanas del mismo dolor.

Encontraron nada, pero desde el primer día había ropa roída por la tierra y bolsas negras que salían entre la tierra que se desmoronaba. Al defensor de derechos humanos, Arnulfo Cerón, lo encontraron a tres metros bajo tierra, sin embargo, esta vez las familias escarbaron más de 6 metros para descartar que estuviera otro cuerpo más. A pesar de que no hubo nada, las familias piensan que hay más personas enterradas. Ahí es un cementerio.

En el segundo y tercer día las emociones estuvieron a flor de piel de las mujeres. Los rostros palidecían y en ratos sus ojos resplandecían. Era como una cuerda entre el querer encontrar y pensar en que sus hermanas, hijos, esposas, esposos podrían estar vivos en alguna parte. Doña Francisca comentaba que tenían información de que su hija la tenían trabajando.

Por su parte, doña Sofía, quedó satisfecha por el trabajo de búsqueda. «Si me he dado cuenta de que han escarbado hasta donde nosotros pedimos y les agradecemos a las organizaciones que nos han apoyado porque la verdad nos vienen muchos pensamientos y sentimientos encontrados. Pedimos por lo que estamos aquí encontrar a nuestros familiares, por todos las personas desaparecidas en Tlapa».

«Las esperanzas son en cada palada que da la máquina y que sacan la tierra. Estamos  observando porque puede haber un hallazgo. Siempre les he dicho a las compañeras que mentalmente piensen en sus familiares, como si estuvieran aquí con ellos, en vida y que les hablen. Yo le hablo a mi hermano Dionicio Leal. Todo parece una pesadilla, pero estamos aquí pidiéndole que aparezcan todos», dijo.

La esperanza sigue. No hay noches para familiares, sólo incertidumbre. Exigen que las autoridades puedan brindar información a través de los detenidos y las investigaciones para poder dar con las y los desaparecidos, no sólo por los más de 30 desaparecidos del Colectivo Luciérnaga, sino por las decenas de personas de la región Montaña que los esperan en casa.

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