Comunidades indígenas Las llamas han consumido 385 hectáreas de bosque en la Montaña de Guerrero Montaña de Guerrero, 9 de abril de 2026. Un incendio activo que inició el 4 de abril de 2026 ha reducido a cenizas 385 hectáreas el bosque de pinos y encinos en los muncipios de Cochoapa el Grande, Metlatónoc, Igualapa y Tlacoachistlahuaca de la Montaña y Costa Chica de Guerrero. Las llamas, sin tregua, permanecen consumiendo hasta la última hoja de los pequeños árboles y animales. Los habitantes de las comunidades más perjudicadas como El Capulín, municipio de Tlacoachistlahuaca; Chimalapa, municipio de Igualapa; Llano Perdido, municipio de Cochoapa el Grande se han organizado para sofocar el siniestro. El terreno accidentado y de difícil acceso en las hondas barrancas y laderas empinadas hace complicado combatir un incendio porque, además, se suma el golpe de calor y los fuertes vientos. En la espesura del bosque se dibuja un rayo de fuego. Una gran nube blanca y espesa de humo se esparce a más de un kilómetro. Los caminos del poco ganado quedaron al descubierto. Las pérdidas de insectos, reptiles y otros animales que fueron alcanzados por las llamas son enormes. En la noche de este 8 de abril se tenía un 60 por ciento de control y un 50 por ciento de la quema “liquidada”. En seis días no se ha podido combatir el fuego a pesar de las brigadas de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) de Tlapa, una brigada municipal de Tlacoachistlahuaca, Protección Civil Municipal de Cochoapa el Grande, Protección de Alcozauca, voluntarios y pobladores de las comunidades indígenas. Se están usando “herramientas especializadas y tradicionales: McLeod, machete, escoba metálica, rastrillos y en algunas ocasiones los pobladores llevan bombas para fumigar y las ocupan para arrojar agua”, comenta un testigo que ha estado participando. En estos meses con el calor sofocante y los vientos fuertes los incendios son abundantes, no sólo por la quema de tlacolol de mayo y junio para la siembra de maíz, frijol y calabaza, sino por multifactores de poca corresponsabilidad. Las autoridades no han tenido la capacidad para controlar los incendios que cada año se repiten en temporadas de secas. La crisis ambiental provocada por la contaminación a escala planetaria que se ha ido recrudeciendo con los años, causado por los contados ricos y quienes impulsan el modelo económico capitalista moderno, ha llegado a su límite. Los desequilibrios de los ecosistemas, el tiempo como lo conocían nuestros ancestros cambia abruptamente. Las sequías, huracanes e incendios son más frecuentes y bruscos. Lo peor es que pagan los pobres y los indígenas. Foto: Josué Ávila Share This Previous ArticlePetra, indígena de la Montaña, falleció por negligencia médica No Newer Articles 1 hora ago