Opinión | La palabra sabia que impactó al Presidente

 

Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

 

La figura diminuta de la maestra jubilada, Victoria Flores,  originaria de Chimaltepec municipio de Alcozauca, demostró su gran capacidad  expresiva, al tomar el micrófono, frente a un público diverso, convocado por la presencia del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Con voz pausada, pero firme y segura, fue cautivando a las autoridades del presídium y a más de 4 mil personas que abarrotaron el deportivo de Tlapa. Previamente, la música bullanguera de la banda de Xochistlahuaca, que amenizaba la danza de los diablos, despertó los ánimos entre los asistentes.

 La entrada del Presidente hizo parar de sus asientos a la mayoría. Los que se encontraban cerca de las vallas aprovecharon la oportunidad para saludarlo y tomarse unas selfies. Andrés Manuel, un político con gran experiencia y carisma, se dejó querer por la gente. Caminó a paso de superstar rumbo al presídium donde lo esperaba el Xiña Nemorio Palacios, quien elevó sus rezos al creador para presentar al hermano mayor: el Presidente de la República. Pidió permiso al creador para que recibiera la plegaria que se elevó con el humo del copal. Suplicó que este diálogo tenga frutos buenos y que la palabra les dé fuerza y luz en el camino para todos los hombres y mujeres de buen corazón.

Esta atmósfera cubierta por el misticismo del Xiña le dieron el toque mágico a las palabras sabias de Victoria: “nos llena de alegría que haya llegado con bien a estas hermosas montañas donde vivimos, y nos regocija saber que no hubo algún contratiempo en su andar hacia los caminos del sur,  para su encuentro con nosotros y poder saludarnos”.

“Siéntase en casa señor Presidente, conviva con nosotros tal como lo hicieron nuestros ancestros, que nos enseñaron a dialogar con respeto. Consideramos que esta reflexión conjunta nos permitirá continuar armonizando nuestra existencia con la madre tierra, con los astros y con todo nuestro entorno”.

Con estas palabras sabias de Victoria quedamos prendidos de su dicción. Rompió con los formalismos huecos de los eventos exhibicionistas de los políticos. Victoria sabía que una gran parte del público conectaría con ella, porque los principales invitados fueron las autoridades indígenas de la montaña y costa chica. Por primera vez, la clase política de Guerrero, fue ubicada en los extremos del gran toldo que se instaló en el deportivo. Fueron los comisarios, los delegados, los comisariados agrarios, las autoridades de la policía comunitaria y familiares de personas desaparecidas, quienes ocuparon los primeros lugares. Sobresalió el buen trato a hombres y mujeres de la montaña, que secularmente han sido discriminados por el simple hecho de hablar una lengua originaria.

Se trató de entablar un diálogo horizontal y directo con los pueblos Me´phaas, Na Savi, Nahuas y Ñomdaa. De escuchar su pensamiento y su visión sobre los grandes problemas que aquejan a la montaña. Plantearon las demandas y el sentir que recogieron las autoridades en sus asambleas regionales, porque el diálogo verdadero entre los pueblos indígenas, es la asamblea, como máxima autoridad de sus sistemas normativos.

Sin andar con rodeos, Victoria expresó con mucha precisión, que la primera demanda que tienen como pueblos es que sus derechos sean reconocidos. Enfatizó que como pueblos indígenas deben ser sujetos de derechos público. Ya no pueden tolerar que sigan tratados como objetos de beneficencia pública, que en la práctica siguen siendo los vasallos de un régimen racista y clasista. Remarcó con fuerza lo siguiente “vayamos hacia el camino del diálogo y la interculturalidad, donde no haya discriminación, se erradiquen los prejuicios y se puedan generar los acuerdos para la buena convivencia, y así, reforzar el caminar de los 68 pueblos indígenas de México”.

Ante el rezago social que han arrastrado por siglos se planteó que para avanzar en la mejora de las condiciones de vida de las comunidades, “la infraestructura es un tema muy importante para el desarrollo de nuestros pueblos, ya que en las comunidades para conectarse unas con otras, se requieren carreteras de 4 carriles, como la Tlapa-Chilpancingo, Tlapa-Marquelia, Tlapa-Izúcar de Matamoros, Tlalixtaquilla-Huajuapan de León y Metlatonoc- Ometepec. Se requieren caminos intermunicipales seguros y en buen estado, y carreteras que unan a las cabeceras municipales hacia sus comunidades más grandes, que nos permitan trasladarnos de manera segura para recibir atención médica, trasladar a las mujeres embarazadas y evitar el aislamiento en temporadas de lluvias”.

Estos planteamientos fueron recibidos con aplausos por las autoridades indígenas, que por varias generaciones han gestionado ante los diferentes gobiernos, la construcción de carreteras para romper con este aislamiento que han significado pobreza, analfabetismo, enfermedades y muertes.

La locución de Victoria fue magistral, porque no era su palabra, era el clamor de los pueblos de la montaña, la exigencia de las autoridades indígenas y las demandas recurrentes que nunca han sido atendidas. Demostró cuán legítimos son sus planteamientos y desenmascaró a los gobiernos pasados que han violentado masivamente los derechos de los pueblos indígenas. La vivienda, la salud y la educación formaron parte de los problemas estructurales que padece la montaña. Hay la necesidad de dar un golpe de timón en el diseño de las políticas públicas, que siempre han sido verticales sin tomar en cuenta la opinión de la población. Victoria fue muy punzante en su afirmación ante las autoridades; “no podemos coexistir como esclavos en nuestra propia tierra”. Por ello criticó que los burócratas sean quienes desde el escritorio y con una visión urbana apliquen programas solo para paliar la pobreza y mantener bajo control a los sectores sociales más depauperados.

El director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino, manifestó que van acompañar este valioso esfuerzo de los pueblos indígenas y que van impulsar el fortalecimiento de las formas de organización comunitaria, respetando en todo momento la decisión de las asambleas.

Por su parte el gobernador Héctor Astudillo manifestó que suscribía todo lo que había expresado Victoria. Valoró este ejercicio de reflexión colectiva porque es innovador y muy propositivas. En este documento consideró que están planteadas las grandes aspiraciones de los pueblos y sus principales demandas. Manifestó que es una excelente experiencia este tipo de encuentros donde el Presidente de la República recorre el país para dialogar con todos los pueblos indígenas. Se comprometió a ser respetuoso de este proceso y a fomentar todas las acciones que se orienten a mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas. Reconoció también la inteligencia de los hombres y mujeres de los pueblos originarios.

Ante el problema de violencia que se vive en Tlapa de Comonfort y ante el lamentable suceso de la desaparición de Arnulfo Cerón Soriano, Héctor Astudillo enfatizó que en este municipio ha realizado acciones serias y firmes para garantizar la paz. Se comprometió a seguir adelante en esta lucha contra las fuerzas que atentan contra la seguridad y la vida de las personas. Al final se dirigió a la señora Gabriela esposa de Arnulfo para reiterar su compromiso de continuar con las investigaciones para garantizar justicia, porque Tlapa merece vivir en paz.

El Presidente López Obrador, saludó con mucho gusto a  las autoridades indígenas. Rememoró su primera visita a la montaña en 1996. Estuvo una semana recorriendo los principales municipios de la región. Si en aquellos años se dedicó a caminar por estos senderos, ahora con mucho mayor razón está aquí impulsando la cuarta transformación. Sin tapujos dijo que no le va a fallar al pueblo pobre. Manifestó que la cuarta transformación lo está haciendo de manera pacífica y va arrancar de raíz al régimen corrupto plagados de injusticias y privilegios. De acuerdo con su análisis no hay condiciones en el país para ser una nueva constitución.  Sin embargo, con las reformas que ha impulsado en este primer año, considera que se perfila una nueva constitución.

Para Guerrero anunció que se va aplicar el programa sembrando vida en toda la montaña. Serán 50 000 hectáreas que le darán trabajo a 20 000 mil personas. Con un sueldo mensual de $5,000.00 pesos.  También anunció que asignará recursos directos para cada escuela que serán manejados por los comités de padres de familia, siendo las tesoreras puras mujeres, porque para él son más honradas. Por último, le tomó la palabra el gobernador quien le solicitó su apoyo para que se implemente el programa de carreteras, como ya se está aplicando en el Estado de Oaxaca en varios municipios indígenas. Por tratarse de gobiernos ejemplares, donde la asamblea es la máxima autoridad, el gobierno federal decidió entregar directamente el dinero a la autoridad municipal para que ellos se encarguen de hacer el camino de concreto.

Retomó la frase de Francisco I. Madero, para aplicarla a la realidad actual “el pueblo de México tiene hambre y sed de justicia”, por eso, “por el bien de todos primero los pobres”.

Ante el trágico caso de la desaparición y asesinato del defensor de derechos humanos, Arnulfo Cerón Soriano, el Presidente fue muy enfático “va haber justicia en el caso de Arnulfo”, se va a detener a los autores materiales e intelectuales. “Que quede claro, es un gobierno nuevo y no se protege a nadie”. El que resulte responsable sea quien sea, va a ser castigado. También reiteró que no ha dejado de buscar a los jóvenes de Ayotzinapa y tiene el compromiso de dar a conocer toda la verdad. Desconcertó su afirmación final de que en el caso de Arnulfo y en el caso de los 43, “no son crímenes de estado… el Presidente no va a permitir ninguna injusticia, ningún acto de autoridad”. Prometió volver a la montaña, porque Guerrero es su segunda patria. En su despedida escuchó el clamor de justicia de doña Gabriela, la abrazó y le expresó su compromiso que el caso de Arnulfo no quedará impune. A unos pasos se encontraba también doña Rosalía, la mamá de Arnulfo, quien con el brazo derecho quebrado, le pidió que no olvidará el caso de su hijo. El Presidente dio su palabra al estampar su firma en la carta que doña Rosalía le entregó. La palabra sabia de doña Rosalía quedó grabada en el corazón del Presidente y del gobernador. Los pueblos nuevamente seguirán esperando que llegue la justicia en la montaña.