Opinión 12 años sin verdad ¿Cómo explicar que 3 gobiernos, uno priista y 2 morenistas (que dicen estar al lado de las madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa) no logren dar con el paradero de sus hijos? ¿Qué causas hay de fondo que impiden que los 3 gobiernos identifiquen a las autoridades responsables de estas desapariciones? ¿Por qué los fiscales especiales no retoman los hallazgos del GIEI y todas sus recomendaciones que tienen sustento científico? ¿Por qué el ex presidente Enrique Peña Nieto tomó la decisión de sacar a los del GIEI del país? ¿Por qué el ex presidente Andrés Manuel López Obrador ya no brindó el apoyo que necesitaban los investigadores del GIEI y el fiscal Rosendo Gómez se negó a atender sus recomendaciones? ¿Qué poderosas razones están detrás de la negativa de la presidenta Claudia Sheibaum de invitar a 2 expertos internacionales, que fueron miembros del GIEI, para impulsar las líneas de investigación que quedaron estancadas? ¿Por qué los dos últimos fiscales especiales desatendieron las líneas de investigación donde están involucrados elementos del ejército? ¿Qué movió a la titular de la CNDH a emitir una recomendación donde se empeña en exonerar al ejército de la desaparición de los 43 normalistas? Para las madres y padres estas preguntas no tienen respuesta, saben que son decisiones que se toman en las altas esferas del poder y que nunca serán reveladas. Esa distancia es lo que genera desconfianza, incertidumbre y temor de que no se llegue a la verdad. Los informes que emitieron los gobiernos tuvieron inconsistencias y el GIEI fue el que los rebatió con pruebas científicas, por eso las dudas están sembradas en el informe que presenten este lunes el subsecretario de derechos humanos Arturo Medina y el fiscal especial Mauricio Pazarán. Tienen la sospecha de que las líneas de investigación solo se centren en actores locales, en Aguirre Rivero, en los dueños de las funerarias y en la identificación de algunas llamadas que entablaron algunos policías y miembros de la delincuencia de Iguala. Por eso los testimonios de las madres y padres, a 12 años de la desaparición de sus hijos, son una expresión clara del desencanto de la palabra presidencial por su negativa para investigar al ejército y sus reticencias para invitar a los expertos internacionales. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ya tiene sentadas las líneas de investigación sobre la mesa. Necesitamos que la presidenta las siga y deje de buscar nuevas líneas porque sólo hacen búsquedas en lugares donde no hay nada. Nos lleva al servicio médico forense, donde solamente hay huesos de animales y algunos restos óseos que no pertenecen a nuestros hijos. No vamos a dejar esta lucha hasta que el ejército entregue los 800 folios porque puede que ahí encontremos la respuesta. En México no existe la justicia; la hemos buscado por distintos medios y de distintas formas, se lo hemos pedido a la presidenta hasta llorando, pensando que viene de un movimiento estudiantil, pensando que es mujer, pensando que es madre y que entendería el dolor de estos padres y madres, pero el autoritarismo y la insensibilidad de esta presidenta no han hecho caso. Le hemos exigido el regreso de los expertos porque han sido contundentes en sus líneas de investigación que no se han podido desacreditar. El GIEI ha presentado al ejército mexicano como responsable de la desaparición de nuestros hijos, y a cielo abierto quisiera pedirles a la presidenta y a la CNDH que comprueben que el ejército no tuvo nada que ver. Nosotros tenemos pruebas de que el ejército infiltró a un agente de inteligencia en la normal que iba informando en tiempo y forma lo que estaban haciendo nuestros hijos. Había varios Órganos de Búsqueda de Información (OBI) en el palacio de justicia y en la calle Juan Álvarez; elementos del ejército estuvieron yendo a barandillas a preguntar supuestamente por una motocicleta, o por sus miembros de inteligencia. Exigimos el regreso de los expertos. Quiero pedirles a los colectivos, catedráticos, intelectuales, a todo el pueblo de México que nos ayuden a exigir el regreso de los expertos y que abran esos 800 folios, porque sin ustedes no podemos hacer nada, no hay justicia en México. La presidenta no está con el pueblo, realmente son unos priistas que no tienen la sensibilidad, juegan con el dolor de los padres. Qué reparación del daño nos pueden dar, ni siquiera presentó su informe el viernes como había quedado, no sabemos si traiga realmente lo que nos dijeron en la reunión con la presidenta. Hay una sentencia de un juez federal de Tamaulipas y desafortunadamente por la consejería (jurídica) la mandaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación sin ningún argumento jurídico, tuvieron que inventarse un recurso extraodinario saltándose las leyes. La van a desmenuzar, la van a estropear y la van a negar. Este es el nuevo PRI. Ya tenemos enfermedades crónicas todos los padres y la vida se nos está acabando en la búsqueda de nuestros hijos, y los buscamos porque los amamos, porque cualquier padre del mundo lo haría. Somos padres en busca de un hijo que el maldito Estado corrupto nos quitó. Vienen presidentes nuevos y que tapan al ejército. La presidenta dice que los expertos no pueden regresar por el nombre, pero lo cambiamos, que quede como Carlos y Ángela. Dice que hay pláticas con la ONU para traer nuevos expertos, pero es mentira. Vamos a las reuniones con toda confianza para ver qué es lo que nos pueden decir para avanzar para encontrar a nuestros hijos y nos dicen lo mismo desde el 2015 y 2018. Critican las líneas de investigación, quieren usar nueva metodología para mentir como pasó con en el basurero Cocula. Espero que todos suban a sus redes sociales un video con una cartulina pidiendo que regresen los expertos, que abran esos 800 folios, porque va a quedar impune este crimen de lesa humanidad que fue orquestado por el gobierno federal, estatal y municipal. Por eso no hemos encontrado a nuestros hijos. Los agredieron con armas de alto calibre, los jóvenes no tenían nada, si acaso piedras para tratar de defenderse. Los agresores deberían estar en la cárcel con pena de muerte como ejemplo para que no vuelvan a cometer estos crímenes. Pero siguen libres. Enrique Peña Nieto está tranquilo en España. Tomás Zerón está en Israel y cuánto tiempo lleva el gobierno mexicano exigiendo la extradición. Qué está haciendo Relaciones Exteriores en esos países, qué está haciendo la Fiscalía General de la República para que estos personajes siniestros sean traído y respondan por el crimen. Andrés López Obrador, el expresidente, decía tener voluntad de resolver el caso, pero se entregó al ejército. Ahí están los informes del GIEI. Le dijimos al ministro Hugo, cómo es posible que en 12 años sólo dos jueces mexicanos hayan hecho algo a favor. Vieron que sí faltan folios para que se complemente el cuadro de información, pero ahí sigue habiendo un obstáculo. Hay 36 militares en prisiones militares, deberían estar en prisiones federales. Si la Sedena no tuvo nada que ver por qué tiene que defender a sus soldados. Que sean juzgados por la ley, pero los protegen. Es difícil llegar a la verdad, pero no voy a tapar el derecho a la verdad que tiene mi hijo por ser encontrado. No voy a tapar la verdad de nuestros jóvenes por la felicidad de otras personas que quieran obstaculizar la investigación. Vamos a luchar hasta donde tengamos que llegar por saber la verdad y que los responsables sean sentenciados de por vida. Si hay cambios verdaderos en este gobierno, que sentencien a Ángel Aguirre, un mal ejemplo para otros servidores públicos. No nos callemos el poder que les da la nación para matar a su propio pueblo. Aquí estamos y ellos saben dónde nos encontramos, y no tenemos miedo, estamos expuestos a que un día puedan callarnos, pero a mi hijo le robaron sus sueños. Por nuestros cuerpos tenemos venas y corre sangre, sangre que tiene amor, que tiene coraje, que sabe dar todo. Que no nos vean sin valor, aunque nuestra vida no valga nada para otras personas. Llevamos 12 años buscando a nuestros hijos. Lo más cruento son los recuerdos que llegan como tormentas. Como aquella vez que lo fuimos a ver en Teacalco, donde estaba dando clases de Conafe a niños de primaria. No lo quisimos interrumpir, lo observamos a la distancia cuando estaba surciendo cuadernos para los niños que no tenían dinero y sus padres estaban en la pobreza extrema. Después nos acercamos y le preguntamos qué estaba haciendo y nos contó las historias más tristes de los niños que poco habíamos escuchado. Quien te quiere mucho, me decía, cuando quería algo. Me abrazaba con todas sus fuerzas. Siempre estaba conmigo. En navidad preparábamos una comida, no olvido su silla que permenece intacta. En sus cumpleaños le preparaba su comida preferida: huevos. Una ocasión al llegar de la comunidad donde daba clases me dijo: mamá regáleme un taco porque tengo mucha hambre. Llevo una semana sin comer porque le tocó que le diera una señora de la tercera edad, pero está muy pobre y en lugar de comer la comida preferí regresarle para que pudieran alimentarse. Todos los días recuerdo a mi hijo. Le cuento lo que hago durante el día, lo que me preocupa, le pregunto cómo está, si está comiendo bien o si está enfermo. Le digo que sueño que regresa y que estoy luchando para que vuelva a abrazarlo, como cuando era niño. He pasado por muchos obstáculos, y cuando siento que mis fuerzas se están agotando, pienso en sus primeros pasos, sus primeras palabras, las cosas graciosas que hacía, y en sus sueños. Los motivos me sobran para no rendirme, por mi hijo iré a donde tenga que ir. Mi niño, te estoy buscando y no pararé hasta encontrarte. Quiero que sepas que no dejaré de luchar hasta saber la verdad. Share This Previous ArticleSuprema Corte podrá contra el hermetismo del ejército para encontrar a los 43 No Newer Articles 1 hora ago