Nota Informativa Señor del Nicho, que los desaparecidxs regresen a casa Este 23 de octubre de 2026, las calles principales de Tlapa, en la Montaña de Guerrero, lucieron los tapetes de aserrín colorido con diversas figuras; abundaban las cruces con el tono de color café, los rostros y dibujos del Señor del Nicho, flores, aves, pero a la altura del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan resaltaba un corazón abrazado por los 43 estudiantes desaparecidos. Desde las 7 de la mañana iniciaron con los trazos. En las oficinas de Tlachinollan dibujaron el 43 con un corazón y una luz de esperanza. La leyenda decía: “Señor del Nicho, danos un corazón fuerte para vencer las mentiras”. Sintetiza los 12 años de dolor y de incertidumbre, sin que las madres y padres sepan de sus hijos. En este camino sinuoso de lucha implacable, los gobiernos, en lugar de acercarse a la verdad les mienten a las familias. Con Andrés Manuel López Obrador las investigaciones avanzaron un poco, pero cuando se topó con el ejército todo quedó en el fango. En los últimos meses no se ha podido superar el estancamiento en que están las investigaciones, al contrario, los informes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del caso Ayotzinapa (Covaj) que presentaron defienden al ejército y hacen juicios de valor que no abona nada para saber el paradero de los 43 jóvenes. Las madres y padres siguen sin saber nada de sus hijos. Por eso, Mario González e Hilda Hernández, padres del estudiante desaparecido César Manuel González Hernández, pudieron entrar a la catedral de San Agustín para tocar al Señor del Nicho y pedirle que “encuentren a nuestros 43 hijos porque los gobiernos están empeñados en ocultarlos”. Mario dijo que en años no se había sentido con tanta fuerza de fe, sobre todo porque al mirar los ojos del Señor del Nicho le rodaron las lágrimas. “Hay más esperanzas, y no voy a dejar de venir hasta que encuentre a mi hijo y a sus compañeros”. El otro tapete con una cruz y una milpa tenía la frase: “Señor del Nicho, que en la Montaña florezca la justicia y cese la violencia”. Una de las demandas que tienen muchas comunidades de la región, donde los grupos de la delincuencia han implantado el terror. Los asesinatos y desapariciones son el pan de todos los días. Desde las comunidades nahuas de Chilapa, Olinalá y Zapotitlán Tablas se ha acentuado la violencia. La procesión empezó minutos antes de las 4 de la tarde. Cientos de peregrinos formados a los lados de la calle con sus veladoras y flores en la mano. Era un río caudaloso de personas que repetían los cánticos religiosos. Al final venían las danzas y la música de viento. En la calle Francisco Javier Mina se escuchó por la bocina que pedían por los y las desaparecidas para que regresaran con sus familias, “que regresen a casa. Pedimos por todas aquellas madres buscadoras de sus hijos, por aquellas mujeres que buscan a sus esposos, las familias que buscan a sus hermanos. El Señor del Nicho les conceda la pronta aparición, que vuelvan pronto”. Susana, del colectivo Luciérnaga, estuvo en el recorrido religioso. Busca a su esposo César Sierra desde el 2017, quien fue desaparecido por hombres desconocidos en el río Jale cuando se encontraba trabajando como conductor de un volteo. Otras buscadoras también asistieron con fotos de sus seres queridos y sus plegarias para encontrar a sus seres queridos. Varias mujeres y hombres se tiraron al piso formando una cadena humana, mientras el Señor del Nicho pasaba encima. Sin embargo, algunas personas que querían hacer esa penitencia en la calle Matamoros les dijeron que ya no se podía. La procesión terminó a las 7:30 de la noche. Con veladoras, ramos de flores y celulares para grabar muchos feligreses esperaban en la puerta de la iglesia para presenciar los últimos minutos al Señor del Nicho. Share This Previous ArticleDominga, a un paso de la justicia No Newer Articles 2 horas ago