Nota Informativa Las madres y padres de los 43 en el huracán de la represión Ciudad de México, 9 de junio de 2026. Con nubarrones en el cielo y muros de la policía, los familiares de los 43 y la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México tomaron la caseta de Tlalpan para informar a los transeúntes, a través de volantes, que no hay respuestas del paradero de sus hijos y las investigaciones están en el lodazal. Los estudiantes dieron pase libre por los carriles laterales, mientras los centrales quedaron bloqueados. Al inicio las y los normalistas hicieron filas en cada carril. Las madres hicieron lo mismo con sus lonas de sus hijos desaparecidos. Después varias mujeres otomíes ocuparon un lugar frente a las madres y padres. La bandera mexicana ahí estaba tomada de la mano de dos mujeres indígenas. A mediodía empezaron las consignas de ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos! El conteo del 1 al 43. Las mantas fueron desplegadas por los normalistas. En las barricadas que improvisaron estaban carteles con frases: no al mundial del despojo y de la guerra; Ayotzinapa; la educación no se negocia. Al fondo los policías que algunas madres reconocieron que participaron en la retención. Los rostros serios de las madres y padres denotan el enojo y el hastío por la prepotencia, el desprecio y el trato despótico de las autoridades federales. En dos días las familias han padecido el hostigamiento de la policía. El 8 de junio fueron detenidos por la policía durante más de 4 horas. Hoy 9 también fueron retenidos 40 minutos pasando la caseta de paso Morelos por varias patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública y Guardia Nacional. Les tomaron fotos a las madres que venían en el autobús para intimidarlas. Jorge, hermano del estudiante desaparecido Mauricio Ortega Valerio, estaba con la foto emblemática porque su papá Leocadio se encuentra enfermo por la diabetes. Antes venía a las movilizaciones. Todo cambió después de que Mauricio fue desaparecido por las fuerzas policiacas y el ejército. Poco a poco se ha ido agravando al grado que se le dificulta caminar. Pero las autoridades son indolentes, no les importa seguir torturando a los padres que añoran ver a sus hijos. Don Mario González, padre del estudiante desaparecido César Manuel, dijo que la protesta en la caseta de Tlalpan fue porque no hay nada del paradero de sus hijos y el gobierno negó que volviera el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). Consideró que Arturo Medina en lugar de proteger a las familias de los 43 los puso en el huracán del hostigamiento y la represión. Lamentó que el funcionario no da resultados en el caso Ayotzinapa, y ve a las madres y padres como sus adversarios. Los estudiantes seguían distribuyendo los volantes, donde se informa de las flaquezas y el sin rumbo del caso Ayotzinapa con el gobierno de Claudia Sheinbaum. No es suficiente su voluntad política. Durante 7 reuniones que ha tenido con las madres y padres no se ha visto claridad. Lo peor es que las líneas de investigación que dejó el GIEI las tiraron por la borda y “no quieren que regresen los expertos”. El ejército no se ha tocado a pesar de que tienen en su poder 853 folios que pueden ayudar a dilucidar el paradero de los 43 jóvenes. La telefonía ha dado pasos mínimos, pero falta para dar certeza a las familias. La línea de los 17 estudiantes que fueron llevados a barandilla municipal de Iguala no se ha movido y tampoco hay avances de las extracciones de Tomás Zerón y Ulises Bernabé. La insensibilidad de las autoridades raya en la cerrazón. Es increíble que en estos días tenga militarizadas y blindadas las calles con policías, amurallando la Ciudad de México, mientras las familias de desaparecidos con ansias quieren abrazar a sus hijos, madres, padres, hijas, tíos, y quieren saber dónde están. Desacredita la lucha de los maestros y maestras que vienen desde las montañas más recónditas no solo bañadas por el rocío matutino, sino de pobreza. Quieren desacreditar la lucha de las madres y padres de los 43 y estudiantes de la normal de Ayotzinapa. Sin embargo, desde la lucha por los 43 y miles de desaparecidos en el país y el magisterio son luchas legítimas que las autoridades federales no han dado respuesta, máxime que se trata de derechos humanos que el Estado tiene que garantizar. Share This Previous ArticleAlto a la criminalización de la lucha legítima de Ayotzinapa No Newer Articles 3 horas ago