Nota Informativa 43: la ignominia del ejército Iguala, Guerrero, a 23 de septiembre del 2026. El ejército mexicano se niega entregar los 853 folios al estilo del priismo, reclamaron las madres y padres de los 43 estudiantes en un mitin en el campo militar 35, antes el 27 batallón de infantería, donde fueron ingresados 25 jóvenes. “Estamos hasta la madre. Sexenios van y vienen con promesas de que van a localizar a nuestros hijos, pero solo son burlas hacia los padres”. En el tercer día de la jornada de lucha, madres y padres, los normalistas de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) y organizaciones sociales arribaron a la 1:30 de la tarde frente al que fuera 27 batallón de infantería. Las lonas con los rostros de los estudiantes desaparecidos se extendieron al tiempo en que el eco de los gritos rebotaban en los muros verde olivo. Los familiares le dieron la espalda a la institución castrense cuando el mitin arrancó con las consignas de ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos! ¡26 de septiembre no se olvida! El coraje, la impotencia y la desesperación afloraban en las madres y padres al ver a la institución más ignominiosa: el ejército. La aversión a los policías y a los militares empezó desde que fueron desaparecidos sus 43 hijos. No han quitado el dedo del renglón de la participación del ejército y la entrega de 853 folios que tienen información que podría llevar al paradero de los estudiantes desaparecidos. Isidoro Vicario, abogado de las madres y padres, aseveró que a 12 años se tiene información clara de que personal del 27 batallón de infantería participó en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. “No vamos a permitir que el ejército mexicano quede exonerado de la responsabilidad en la desaparición”. Recordó que después de varios años el ex subsecretario Alejandro Encinas, cuando era presidente de la Comisión de la Verdad y Acceso a la Justicia (Covaj), “a nombre del Estado mexicano tuvo que reconocer que el caso Ayotzinapa fue un crimen de Estado, porque hubo participación de diferentes corporaciones policiacas y del ejército mexicano”. Don Mario González, padre del estudiante desaparecido César Manuel González Hernández, señaló iracundo que los militares no quieren entregar los 853 folios y niegan su participación en la desaparición de los estudiantes, “pero recordemos que infiltraron a la normal de Ayotzinapa, sabían los movimientos de cada camión y de cada estudiante. Tuvieron a su cargo el C4, no hay modo de que no sepan, pero el gobierno les sigue el juego por complicidad, y la presidenta ahora tiene título de jueza porque les absuelve”. El gobierno no ha querido profundizar en la línea de investigación que, de acuerdo con “ la declaración del Gil”, 25 estudiantes fueron ingresados en el 27 batallón de infantería de Iguala. “Cuando estábamos chavos, el ejército nos llenaba de orgullo, pero con las desapariciones y los vuelos de la muerte, ¿qué confianza le podemos tener? Ya no sabemos si cuidarnos de la maña o de los militares porque son lo mismo. Este es el peor crimen organizado, el más organizado de todo el país”, dijo don Mario. Lo peor es que el 9 de julio la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sacó a la luz un informe donde exonera al ejército, dejando en segundo plano a las víctimas y sus familiares. Es más una nube confusa del tiempo como instrumento de Estado para no dar verdad y justicia. La herida que tienen las madres y padres sólo las profundiza con un informe a modo. Dejaron claro que van a seguir señalando al ejército. No se van a quedar callados ante el muro de la impunidad. Lamentablemente uno de los 43 era miembro activo del ejército mexicano que habría sido infiltrado en la normal de Ayotzinapa para dar seguimiento a las actividades de los estudiantes. Cristina Bautista, madre del estudiante Benjamín Ascencio Bautista, dijo que en su caminar han fallecido dos madres y seis padres que no supieron de sus hijos. “Los que nos quedamos vamos a seguir en la lucha porque tenemos que alcanzar la verdad y la justicia. A 12 años no sabemos cómo están. Es muy triste para toda la familia no saber. Hace 12 años nuestros hijos estaban muy felices en la normal de Ayotzinapa, pero el 26 y 27 de septiembre todas las familias recibimos la mala noticia. Nunca nos imaginamos llegar a 12 años sin saber nada”. La madre de familia relató: “No hay que olvidar que Enrique Peña Nieto, el presidente de Iguala y Ángel Aguirre tuvieron conocimiento que se llevaron a nuestros hijos y el asesinato de tres estudiantes, tres civiles y Aldo que sigue en coma. Para su familia también es muy triste, aunque lo vean, no lo escuchan hablar ni lo ven caminar, así como a los 43 no los podemos abrazar. En sus cumpleaños y el día de las madres no recibimos abrazos. La navidad y año nuevo es triste para toda la familia”. Las madres y padres recuerdan que el gobierno federal les prometió localizar a sus hijos, pero nadie ha cumplido. La presidenta Claudia Sheinbaum “quiere separar a los padres, trabajo de gente que no tiene sensibilidad hacia las víctimas. Nos hemos estado arrastrando día con día por no encontrar a nuestros hijos, por sentirnos culpables por haberles dado permiso de entrar a una escuela, y el gobierno nos criminaliza”. Mario González lamentó la falta de solidaridad de las personas de Iguala, a pesar de que están en el maremágnum de la violencia. “Lo único que queremos es saber dónde están los muchachos, por qué los atacaron, quiénes y dónde están”. Sin embargo, las autoridades y los grupos de poder “quieren que fallezcamos uno por uno para no saber de nuestros hijos”. Al final del mitin lanzaron una docena de petardos contra los muros verde olivo, algunos cayeron adentro del edificio militar, mientras otros del lado de la avenida. El sonido era ensordecedor y el humo se esparció a unos metros. Esta vez no fue una exageración, sino el eco de verdad y justicia de las familias que buscan a sus hijos como un farol de esperanza en medio de la noche. Share This Previous ArticleLos hilos de la verdad están con el ejército No Newer Articles 19 horas ago