Boletín Jueza dicta libertad al luchador social Ubaldo Segura Pantoja Tlapa, Guerrero, 24 de marzo de 2026. A siete días de la detención arbitraria, al luchador social y defensor Ubaldo Segura Pantoja le dictan auto de libertad y en el transcruso de la noche estaría dejando la prisión libre de cargos en el Centro Federal de Readaptación Social Número “5 Oriente” (Cefereso), un penal de máxima seguridad, ubicado en el Cerro de León, Veracruz. Su inocencia quedó demostrada porque no hubo pruebas, ni elementos suficientes para acusarlo de secuestro, al contrario, lo privaron de su libertad de manera arbitraria como estrategia de Estado para criminalizar, hostigar y perseguir a los líderes sociales y comunitarios de la entidad y la Montaña. “A las veinte horas con cincuenta minutos del veinticuatro de marzo de dos mil veintiséis, se dicta AUTO DE LIBERTAD POR FALTA DE ELEMENTOS PARA PROCESAR, con las reservas de ley, en favor de Ubaldo Segura Pantoja, por lo que hace a esta causa penal y por el delito de secuestro en agravio de Miguel Ángel Mata, Miguel Fabián Herrera, Julio Ayala, Brenda Victoria, Nava Mancilla y Silvia Inés Borja”, resolvió la jueza del Juzgado Décimo de Distrito del Vigésimo Primer Circuito, maestra Haydeé Guadalupe Rodríguez Hernández. Ubaldo tuvo que estar tras las celdas ominosas solo por defender los derechos de las comunidades indígenas. No se enteró y nunca se imaginó que tenía una orden de aprehensión. Lo peor es que las autoridades federales vestidas de civil lo detuvieron saliendo de su casa en la colonia El Tepeyac de Tlapa. Tenían que trasladarlo a Chilpancingo, porque su expediente estaba en el Juzgado Décimo de Distrito del Vigésimo Primer Circuito, con residencia en Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, en la causa penal 29/2015. Sin embargo, se lo llevaron a Puebla y de ahí al Cefereso de Veracruz. El trato que le dieron fue indigno. Al defensor Ubaldo no se le pudo probar el delito que le imputaban. En ningún momento exigió dinero para el rescate o liberación de los cinco periodistas que se señalan como agraviados. En el argot jurídico significa que no se acreditó el “dolo, es decir, la intencionalidad”. Lo que pasó es que en el marco de las protestas por la presentación con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y la toma del ayuntamiento de Tlapa, los periodistas fueron retenidos menos de una hora porque habían agredido a integrantes del Movimiento Popular Guerrerense que trató de impedir un evento de entrega de premios al mérito del periodismo. Lo inaudito es que Ubaldo no estuvo presente porque se encontraba en la Ciudad de México. La detención y encarcelamiento de Ubaldo no es un caso aislado, sino una estrategia de persecusión en contra de los que alzan la voz para defender a las comunidades, y quienes se organizan como los policías comunitarios de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de la Costa-Montaña. Las organizaciones sociales y de derechos humanos estuvieron vigilantes y en exigencia para conseguir la libertad del luchador social. Es lo mínimo que puede hacer el gobierno de la cuarta transformación con un defensor que lo único que quiere es justicia, verdad y el florecimiento de los pueblos indígenas. Share This Previous ArticleNueva amenaza de empresas mineras en la Montaña No Newer Articles 3 horas ago