Derechos de los pueblos originarios Durante 17 días siguen las balas y bombas en Huitzapula La violencia en la comunidad me’phaa de San Pedro Huitzapula, municipio de Atlixtac, en la Montaña Alta de Guerrero lleva 17 días. Las balaceras y las bombas llueven de los cerros donde más de 300 civiles armados, autodenominados policias comunitarios se encuentran apertrechados dispuestos para matar y someter a las familias indígenas. Este 13 de mayo de 2026, a las 10 de la noche, 80 mujeres se fueron a refugiar a la comisaría municipal; 17 eran niñas y 15 niños con los ojos inundados de lágrimas por el miedo. “Es una desesperación, no dormimos día y noche. Las bombas que caen son grandes y destrozan las casas. En un día caen alrededor de 20 bombas”, relató una señora que no revela su nombre por seguridad. La mañana de hoy 14 de mayo amanecieron con estallidos de bombas y balazos a 500 metros de la comunidad indígena. Aproximadamente 600 personas lanzaron un comunicado desde la comisaría municipal donde piden refuerzo de seguridad a la presidenta Claudia Sheinbaum. “La violencia de los Ardillos ha dejado muertos y familias desplazadas. Vivimos con mucho miedo, mientras las autoridades nos abandonan desde el 27 de abril. Volvieron a instalarse los criminales en Totolapa, Zoyaltepec, Huixtlatzala, Totoltemec, Mexcaltepec y Meyoltepec. Hasta la fecha siguen tirando balazos y bombas. Ya entraron a la población, quemaron casas y pusieron en peligro a mujeres y niños. Responsabilizamos a la policía comunitaria de San Juan Escalerilla, Evelyn Salgado y Claudia Sheinbaum de cualquier daño que sufra nuestra comunidad. Pedimos apoyo urgente”. Una señora en sollozos pide auxilio porque “nos están tirando día y noche. Hay personas heridas de bala. Antenoche nos empezaron a atacar desde las 4 de la tarde. Nos dejan un rato y vuelven porque esas personas tienen sus trincheras en el cerro, nos rodearon y ahorita ya bajaron hasta el pueblo. Ya quemaron dos de nuestras casas”. “Todas las mujeres, niñas y niños nos encontramos en la comisaría sin domir porque tenemos miedo de que lleguen los delincuentes. No hay quien nos ayude. Ya marcamos al batallón, al 911 y lo único que nos dicen es vamos a marcar, pero no hay nada. Así amanecemos todos los días con esta angustia”, reclamó. Denunció que andan dos patrullas del ejército de la Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI), pero no hacen nada “y en presencia de ellos han caído bombas. No es mentira, hay evidencias. Lo único que nos dicen es que no tienen personal y que no pueden hacer nada. Hace como cinco días mataron a un señor (Antonio Reyes de la Cruz) que fue a cuidar a sus animales en su parcela como a las 2 de la tarde. Ellos no fueron a traer al señor. La gente del pueblo acudió como pudo a recoger el cuerpo. No tiene caso que estén aquí viendo cómo nos están atacando, cómo se está muriendo la gente y a lo mejor ya están comprados porque no hacen reportes de la situación que estamos viviendo”. El asedio es constante de un grupo de la delincuencia que quiere tomar el control de la comunidad indígena. Nadie puede salir a realizar las compras para la alimentación porque los caminos son peligrosos. Las escuelas funcionan de manera irregular, pero desde el lunes 11 de mayo se suspendieron las clases. Tampoco hay servicio de transporte. Las familias comen una vez al día para no morir de hambre porque los ataques empezaron desde el 27 de abril. El 12 de mayo la violencia se incrementó desde la madrugada con la explosión de dos bombas y cuatro casas quemadas en la periferia de la comunidad de Huitzapula. Los habitantes de la comunidad aseguran que los supuestos policías comunitarios están bien armados con equipo táctico que “hasta los militares tienen miedo cuando escuchan los disparos”. Share This Previous ArticleBalas y drones en el Día de las Madres en la Montaña No Newer Articles 3 horas ago