Nota Informativa “Fue el ejército, fue el Estado”: 68 y 43 Tlapa, Guerrero, 2 de octubre de 2026. Estudiantes de la Escuela Normal Regional de la Montaña realizaron una marcha para conmemorar la masacre de Tlatelolco en 1968 y por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en el 2014 en Guerrero. Exigieron justicia y verdad en los crímenes de Estado, donde el perpetrador fue el ejército. La movilización inició a las 4:30 de la tarde en el arco de la colonia Aviación. Los estudiantes desplegaron sus lonas y sus pancartas. Recorrieron la avenida Heroico y se incorporaron por la Miguel Hidalgo hasta que llegaron al monumento de Emiliano Zapata. Cerraron las principales calles por unos minutos. Una docena de estudiantes se colocaron en los pies de Zapata con una manta que rezaba: “gobierno farsante que reprimes estudiantes”. Las pancartas reflejaron las demandas más sentidas, el dolor y la rabia: “2 de octubre crimen de Estado”, “Díaz Ordaz Tlatelolco te grita asesino”, “si olvidamos se repite”, “mamá si no vuelvo, fue el gobierno”, “estudiante que piensa, Estado que tiembla”, “ellos con fusiles, nosotros con pancartas”, “somos nietos de la revolución, hijos del 68 y hermanos de los 43”. La mayoría de los estudiantes estaban formados en la calle para seguir hacia el zócalo de Tlapa. Después de un par de minutos avanzaron. La avanzada empezó a correr unos 100 metros con sus pancartas arriba. A la altura de la preparatoria 11 de la Universidad Autónoma de Guerrero volvieron a correr un tramo. La energía rebelde de los estudiantes se notaba. Los estudiantes de la preparatoria 11 fueron sólo espectadores, cuando hace algunos años era símbolo de la resistencia y de movilizaciones. El control de los maestros y maestras coartaron el derecho a la libre expresión y de protesta. El bastión de la lucha estudiantil que emergía como una fuente de agua inagotable se secó y quedó paralizada bajo las sombras de los personeros de la educación. A pesar de que los normalistas se detuvieron por unos segundos, los preparatorianos guardaron silencio. Al llegar al ayuntamiento se instaló un breve mitin. Una joven estudiante del comité estudiantil “Lucio Cabañas Barrientos” recordó que, en el 68, miles estudiantes se movilizaron en un contexto de fuertes tensiones políticas y sociales. No estaban dispuestos a permanecer callados frente a las injusticias. Tomaron las calles, marcharon y alzaron la voz para exigir libertades democráticas. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz en lugar de dialogar, mandó al ejército para reprimir a los jóvenes, dejando muertos, “miles de heridos, detenidos y perseguidos. Las familias durante décadas quedaron en incertidumbre y dolor”. “Muchos fueron desaparecidos y detrás de cada desaparición quedó una familia buscando respuestas. No fueron solamente números, fueron vidas, familias y sueños interrumpidos. Por eso, cuando alguien nos diga que debemos olvidar, nosotros respondemos que no. Cuando alguien nos dice que el pasado ya no importa, respondemos, sí importa. Mientras haya memoria habrá palabra. Recordar el 2 de octubre no significa vivir atrapados en 1968, sino para que ningún gobierno o poder esté encima de los derechos humanos”, relató la normalista. Un joven del comité estudiantil “Lucio Cabañas Barrientos” consideró que a los estudiantes del 68 “no queremos recordarlos como víctimas, al contrario, fueron jóvenes que participaban, se organizaban y exigían un país diferente. ¿Qué estamos haciendo nosotros con la libertad? Estamos escuchando a nuestras comunidades”. Se centraron en el olvido y en la memoria como resistencia para encontrar la verdad y acceder a la justicia. La última estudiante del comité exigió la presentación con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos hace 12 años por el Estado en Iguala, Guerrero. “La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha dado seguimiento el caso junto con el Estado mexicano y representantes de la familia. Los estudiantes de Ayotzinapa son hermanos, hijos, familia y sueños. Sus familiares los esperan para convertirse en maestros. ¿Dónde están?” Al término del mitin se fueron en marcha hasta la normal regional con sus pancartas de “fue el ejército”, “recordar para que no se repita”, y las consignas haciendo eco en las paredes del ayuntamiento y el zócalo de Tlapa. No queda más que alzar la voz para agrietar los muros del ejército para que la verdad salga a la luz. Share This Previous ArticleBuscadoras encontraron 10 restos de personas en la Montaña No Newer Articles 12 horas ago