#JusticiaparaArnulfo Arnulfo: siete años sin justicia para el defensor de la Montaña La justicia en la Montaña de Guerrero es una quimera, donde se permiten los crímenes de los defensores de derechos humanos y prevalece la impunidad. La proteccción y la seguridad de las autoridades es un trámite engorroso e inalcanzable. Al contrario, las mismas corporaciones policiacas en colusión con el crimen organizado generan violencia, hostigando y agrediendo a los ciudadanos y ciudadanas de a pie. El iceberg de la violencia en Tlapa fue del 2016 al 2019. Los asesinatos y las desapariciones de personas estaban a la orden del día. Las fosas clandestinas estaban en cerros y barrancas, mientras varios cuerpos más eran colocados a la intemperie. Los zopilotes rondaban en círculos como si danzaran para el festín; los otros carroñeros en el carro negro se dedicaban a los “levantones”. Las autoridades municipales y estatales guardaron silencio, cómplices del horror. En este contexto el defensor Arnulfo Cerón Soriano fue desaparecido el 11 de octubre de 2019, cuando se dirigía a dar una plática a Alcohólicos Anónimos en la colonia Caltitlán. Nunca llegó a su destino. Sus familiares le llamaron a su teléfono, pero no respondió. Al siguiente día la camioneta del defensor apareció en la colonia Magisterio con las llaves puestas. El Frente Popular de la Montaña y la familia se desplegó en varias colonias para realizar las búsquedas con la foto de Arnulfo. Se interpuso la denuncia en la Fiscalía Especializada en Materia de Desaparición Forzada y Búsqueda de Personas Desaparecidas en Chilpancingo. La presión mediática escaló a nivel nacional y la denuncia de organizaciones de derechos humanos, logrando la intervención del gobierno estatal. En un lapso de dos meses fueron detenidos los responsables materiales e intelectuales. Sin embargo, en octubre de 2022 el autor intelectual del crimen salió de la cárcel con un cambio de medida cautelar donde tenía que firmar y no salir de Tlapa. Con corrupción fue absuelto. Los únicos que purgan una condena de 56 años de cárcel son cuatro autores materiales y Jorge Rodríguez, alias La Chiva, con 34 años de prisión por desaparición de Arnulfo. Justicia inconclusa, memoria y resistencia Este 11 de octubre de 2026, el Frente Popular de la Montaña exigió justicia para el defensor Arnulfo Cerón Soriano en la movilización que realizaron con más de mil personas en las principales calles de Tlapa, Guerrero. Insistieron que se tiene que castigar al responsable intelectual “porque se anda paseando como si nada hubiera pasado”. La marcha inició del arco de la colonia Aviación al ayuntamiento municipal. Fueron 13 representaciones de comunidades, 9 colonias y 6 escuelas que están integradas al Frente Popular de la Montaña. Las leyendas lucían en las lonas: Arnulfo Cerón Soriano, justicia, castigo a los asesinos, ¡ni perdón, ni olvido! En el recorrido los manifestantes exigieron el esclarecimiento del defensor Arnulfo, el abogado del pueblo. “Fue el gobierno quien lo mató sólo por reclamar los derechos de los pueblos olvidados, sin obras y sin presupuesto. Por eso lo eliminaron hace siete años y hasta el momento no se han encontrado a los responsables intelectuales. Siguen sueltos como que si no hubiera pasado nada”. Los oradores afirmaron que la orden de asesinar al defensor fue desde el ayuntamiento municipal de Tlapa. A las autoridades municipales no les gustó que Arnulfo denunció sus triquiñuelas y exigió transparencia porque 26 millones de pesos habían desaparecido del ayuntamiento. Evidenció “el robo descarado del gobierno municipal de Morena. Arnulfo empezó a recibir amenazas y a ser perseguido por gente de la delincuencia organizada hasta que finalmente lo desaparecieron y lo asesinaron de la manera más cruel”. Con el inclemente sol los manifestantes llegaron al ayuntamiento de Tlapa. Muchas mujeres con sus sombrillas y otras sin nada. Lo que importa es la memoria del defensor que “nació para luchar por los pueblos”. Una joven estudiante de la Normal Regional de la Montaña, en el mitin recordó a Arnulfo, quien dedicó su vida a defender a los que han sido ignorados históricamente por los gobiernos, que han sido despojados de sus derechos y siguen exigiendo justicia y dignidad. “En este séptimo aniversario luctuoso pronunciamos con fuerza su nombre que no debe ser olvidado. Han pasado siete años desde aquella desaparición que llenó de dolor e indignación a su familia, a sus compañeros y a todo un movimiento social. Siete años desde que la ausencia de un hombre se convirtió también en una herida para quienes creen que luchar por un mundo más justo no debería costar la vida. ¿Qué significa recordar a Arnulfo después de siete años? Significa mantener viva su lucha para conseguir justicia”, denunció la normalista. Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, señaló que las comunidades de la Montaña tienen memoria, resisten contra los caciques, luchan contra los políticos corruptos y pelean sin cuartel contra un sistema que sólo sangra a los trabajadores del campo; los explota y tienen un mísero salario. Las familias sin apoyos para el campo, los centros de salud son de muerte y en el único hospital de Tlapa tiene que pagar los medicamentos y estudios. El tránsito municipal hace negocio con los carros y motos que levantan. En las comunidades recónditas no hay luz. Las autoridades dormidas en sus laureles, mientras la gobernadora encerrada en su palacio, viendo memes y su imagen. La realidad de los pueblos indígenas no les importa. Con el paso del huracán Simón las comunidades tuvieron que organizarse. La gente estuvo jalando con mecate a los carros y muchos abriendo los caminos a pico y pala. Por eso, Arnulfo anduvo en las marchas y bloqueando las calles. Fue amenazado y en medio del peligro se mantuvo en la primera línea. Se enfrentó a las atrocidades de un gobierno que no respeta la vida, ni el trabajo de los defensores. A siete años esta lucha no ha sido en vano. “Tenemos que seguir peleando para lograr el cambio porque no va a venir de arriba, sino lo tiene que hacer la gente del campo y de la periferia que realmente tiene un corazón grande para ser solidario con los más olvidados. Reconocemos la trayectoria y tenemos que seguir demandando justicia para Arnulfo”, dijo Abel Barrera. El maestro Pablo Abad y Juan Sánchez del Frente Popular recordaron a Arnulfo como el verdadero defensor que no se arredra ante los gobiernos caciquiles. Se solidarizaron con las madres y padres de los 43 que hasta la fecha no saben nada de sus hijos. “El Frente Popular de la Montaña exige justicia para los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, así como para Antonio Vivar Díaz, asesinado por la policía estatal en 2015, y por las masacres de Aguas Blancas y El Charco”. La exigencia de justicia para Arnulfo debe ser desde los sueños y esperanzas de los pueblos indígenas; donde no haya explotación, desigualdad y pobreza. Todo se condensa en que no haya más engaño de los gobiernos y políticos, que se respeten los derechos de los pobres y, sobre todo, las autoridades estatales y federales desarticulen a los grupos de la delincuencia organizada. En la Montaña, particularmente en Tlapa, no se ha arrancado de raíz a la delincuencia, al contrario, se esparce como un cáncer. 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