Nota Informativa Primera diáspora de la temporada alta de familias indígenas a los campos agrícolas La sequía de dos meses, con lluvias intermitentes, generó preocupación para la sobrevivencia de familias indígenas de la Montaña de Guerrero al grado que este 8 de septiembre de 2026 migraron en tres autobuses 160 jornaleros y jornaleras, 86 fueron mujeres y 74 hombres, a los campos de chile morrón en la empresa Divemex de Sinaloa. Se fueron 36 niños y 33 niñas de 0 a 17 años. Sólo de 0 a 5 años se registraron 17 niños y 10 niñas; de 6 a 11 años hay un total de 28 niñas y niños; de 12 a 15 son 13 los que migraron y sólo uno de 17 años. La niñez en las comunidades de la Montaña dejan sus sueños truncos para seguir sus estudios. Esta vez 26 no tienen estudios, contando los 12 niños de cero a 2 años, mientras 14 cursaron algún grado de preescolar. La mayoría tiene algún grado de primaria con 70 jornaleros y jornaleras y 40, secundaria. Sólo nueve tuvieron educación media superior y uno fue a la universidad. Las jornaleras y jornaleros que viajaron hoy a los campos de Sinaloa, donde la violencia está a todo galope, son de los municipios más pobres como Tlapa, Copanatoyac, Alcozauca, Cochoapa el Grande y Olinalá. El grueso de la población fue de las comunidades de Chiepetepec, La Libertad, Almolonga y Ocotepec. A pesar de que son comunidades carcanas a los municipios están abandonadas y con una desigualdad profunda. En esta temporada alta de migración las esperanzas de las familias indígenas están en los surcos. Del 1 al 5 de septiembre han migrado 108 hombres y 107 mujeres, 40 niñas y 32 fueron niños, a empresas agroindustriales y rancherías de Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Jalisco. Todos originarios de los municipios de Cochoapa el Grande, Tlapa, Copanatoyac y Zapotitlán Tablas, donde la violencia se ha enseñoreado. Este 8 de septiembre las familias jornaleras empezaron a llegar desde las 11 de la mañana a la delegación de Tres Caminos, municipio de Tlapa. La trabajadora social de la empresa llamaba a todos para que se registraran. Personal de Tlachinollan también estaba realizando lo propio. Natalio, encargado de reunir a la gente, contaba que la mayoría se va porque no se pudo lograr parte de su milpa por la sequía que golpeó la región. “La milpa se atrasó un poco, ahorita ya estuviera jiloteando”. “Empecé a trabajar en el 2001 cuando tenía 15 años. Poco a poco empecé a organizar a la gente para el trabajo en los campos agrícolas. La verdad hay muchas necesidades. En el campo 20, con la empresa Divemex en Sinaloa, una cubeta de chile la pagan a 5 pesos. Los más rápidos cortan hasta 200 cubetas de chile y los más lentos unas 100 o 50. Eran las 2 de la tarde y las familias seguían llegando en carros con sus grandes maletas, costales de ropa, cobijas y algunos enseres domésticos. A las 2:35 de la tarde la trabajadora social del campo agrícola llamó a los jornaleros y jornaleras para leerles un documento con las condiciones de la empresa y los beneficios. Entre las condiciones, los horarios de trabajo son “de 7 de la mañana a 2 de la tarde, y de empaque de 9 a 8 (inaudible por el bullicio de los niños y niñas), tendrán un día de descanso a la semana”. También considera la hidratación, uso de sanitario, seguro social de manera gratuita a menos que sean necesarios procedimientos quirúrgicos, mujeres embarazadas que se pueden caer en las jornadas donde están expuestas a las inclemencias del tiempo. Además de una serie de temas como acoso, discriminación, maltrato, intimidación y extorsión lo pueden reportar al número de la empresa, a la trabajadora social o algún personal que le tengan confianza. La lista de las condiciones y derechos es larga. Al final de la lectura del documento todos pasaron a firmar. Cuando terminaron de firmar el documento dio inicio el trajinar de las familias. Tomaron sus pertenencias para colocarlas en la cajuela de los autobuses. Uno a uno fueron subiendo a sus asientos. Estarán llegando durante la madrugada del jueves al campo 20 de Sinaloa. Vivir en los surcos de chile morrón Yo vivía en Acapulco porque nos llevaron para allá desde que yo tenía como seis años, ahí crecimos y ahí me casé y tuve a mis hijos. Luego me separé de mi esposo en 1996 y me quedé sola. Mi mamá me dijo que me fuera para Sinaloa con mis hermanos. No quería irme porque no conocía. Mi trabajo era lavar ropa de los ricos. Al final me animé y vendí mi casa en Acapulco en 2 mil pesos, sólo saqué la ropa y el resto de mis cosas se quedaron. Me fui con mis cuatro hijos, el mayor tenía 7 años y ahorita ya tiene 38, y además estaba embarazada. Llegamos al campo Isabeles en Sinaloa, pero vi que no me iba a alcanzar el dinero si trabajaba sola, así que mi hermano me dijo que buscáramos otro campo donde me pudieran ayudar los niños para que rindiera más el dinero. Nos fuimos a Navolato porque en ese campo sí aceptaban niños. Ganaba 300 pesos a la semana con ayuda de mis niños, estaban chiquitos, pero no teníamos para comer. No pudieron estudiar mis hijos porque se dedicaron a trabajar. Unos 40 niños y niñas formaban una cuadrilla que se dedicaba a deshierbar, mientras los adultos cortábamos. Eran muchos niños porque cada familia tenía como cuatro o cinco hijos, y ganaban 300 pesos a la semana, igual que los grandes. Entre mis hijos y yo juntamos 3 mil pesos y nos venimos para Chiepetepec. En el pueblo empezaron a ir a la escuela los sábados en la tarde y el más grande estudió hasta la secundaria con el programa del Conafe en los campos. A Navolato fuimos siete años. En 2003 fuimos al campo Nogalitos y luego al campo Gallo. De ahí nos invitaron a Baja California y trabajamos en el campo Piloto, pero como pagaban poco nos regresamos a Sinaloa al campo La Pequeña, estuvimos dos temporadas. En el 2006 llegamos al campo de La 20, y hasta ahora seguimos acudiendo al corte de chile morrón. Al principio nos pagaban 170 pesos al día, pero le fueron subiendo y este año ya ganamos 331 pesos al día. Si trabajamos por tarea pagan a 5 pesos la cubeta, pero prefiero trabajar por día porque ya tengo 62 años y me canso. Share This Previous ArticleInforme presidencial y realidades que increpan No Newer Articles 27 minutos ago