Nota Informativa Crematorio clandestino en Iguala, pero sin huellas de los 43 Iguala, Guerrero, 20 de marzo de 2026. Madres y padres, una comisión de estudiantes de la normal de Ayotzinapa y organizaciones de derechos humanos que acompañan a las familias recorrieron las instalaciones de la funeraria Ángel, que tiene sendas irreguralidades y que cuenta con crematorio. Después de más de 11 años de la desaparición forzada de los normalistas, las autoridades federales aseguran haber encontrado una bolsa de restos óseos humanos de 2014 y un horno crematorio “clandestino”. La funeraria Ángel tenía sus instalaciones cerca de una escuela, pero desde hace unos años tuvo que cambiarlo porque llegaba el olor a las niñas y niños. Actualmente está al lado del Servicio Médico Forense (Semefo), a unos metros de la gasolinera sobre la carretera en la entrada de Iguala. A las 9 de la mañana llegaron en dos autobuses las madres y padres, así como estudiantes normalistas. Una hora después las autoridades federales encargadas de las búsquedas de los jóvenes desaparecidos pasaron en caravana. Las familias descendieron del autobús, mientras eran recibidas por el titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigio para el caso Ayotzinapa (UEILCA), Mauricio Pazarán, el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración y presidente de la Comisión para el Acceso a la Verdad y a la Justicia en el caso Ayotzinapa (Covaj), Arturo Medina, la secretaria técnica de la Covaj, Claudia Galindo, y más funcionarios. Se trasladaron a un espacio que sirve de estacionamiento de la funeraria. Las fachadas estaban remodeladas y en partes en obra negra. Las carrozas, rotuladas con “SEMEFO”, permanecían en desuso, posiblemente porque desde octubre de 2025 el inmueble fue asegurado para buscar a los 43 estudiantes. Ahí se instaló una reunión informativa, donde las autoridades explicaron por qué habían decidido buscar a los jóvenes en la funeraria y el Semefo. Las autoridades informaron los cambios que fueron teniendo las instalaciones de la funeraria desde 2014 hasta 2025. Lo más grave es que encontraron tremendas irreguralidades que se vinculan con el Semefo y que por eso también fue asegurado. Al parecer había intereses oscuros. Encontraron ropa, cuerpos que llevan años sin que se puedan entregar a sus familiares. Lo insólito es un horno que no tiene registro, es decir, es “clandestino”. Se observaron dos crematorios más. Entre los hallazgos más importantes que mencionaron las autoridades fue una bolsa de restos óseos humanos que corresponden al 2014. Las madres y padres cuestionaron por qué estarían por más de 11 años esos restos humanos, cómo llegaron… Ante la preocupación las familias exigieron que sea el Equipo Argentino de Antropología Forense quien haga los estudios de ADN de los restos encontrados porque no confían en las instituciones gubernamentales. A los familiares les generaron dudas y muchas preguntas los supuestos restos que las autoridades encontraron durante el cateo. “Tenemos experiencia de los engaños del gobierno”, y por eso las autoridades tienen que explicar cómo permaneció la bolsa de restos durante más de 11 años y cómo fue que la encontraron. Para las madres y padres la reunión fue difícil porque las autoridades no priorizan líneas de investigación que las familias y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) consideran clave. Reclamaron que a pesar de que un juez ordenó que el ejército entregue los 800 folios, no se ha hecho. Han dejado las líneas de investigación. Es necesario jalar de los hilos necesarios, pero el hilo más grueso con el ejército no se ha tocado. “¿Cuándo van a hacer lo del GIEI? ¿Cuándo van a empezar con los folios? En 11 años que pasaron ya, ¿no creen que alguien en su momento haya limpiado?”, reclamó don Mario González, padre de César Manuel González Hernández. Un familiar señaló “lo buscábamos en vida”, pero en el peor de los escenarios no van aceptar pequeños restos, sino “el cuerpo completo”. Con incertidumbre y angustia las madres y padres empezaron el recorrido por las instalaciones de la funeraria y el Semefo. “Todo huele a muerto”, la voz de don Mario. Los cuerpos apilados, ropa. Espacios marcados con cinta amarilla. Bajando unas escaleras la tierra estaba con las huellas de que habían quemado un colchón, donde las autoridades, peritos y buscadores encontraron una prótesis y otros objetos. Un pozo bajo sospecha como varios puntos. En un filo pequeño permanecía el horno clandestino con el piso supuestamente con “grasas” propias de cuerpos humanos. A unos metros los peritos escarbaban la tierra y con cribadora meticulosamente revisaban si había algún indicio. A pesar del ambiente lúgubre no se puede decir o asegurar que haya algo objetivamente que lleve al paradero de los normalistas desaparecidos. Las madres y padres se fueron con esperanzas, pero desilusionados porque las autoridades los han llamado generando expectativas cuando no hay nada concreto que les ayude a saber de sus hijos. La molestia fue evidente porque el dolor y la incertidumbre se siguen prolongando sin encontrar el respaldo empático de las autoridades a 11 años y medio del deleznable crimen de Estado. Sin huellas de los 43. Share This Previous ArticleDetienen al líder social Ubaldo Segura Pantoja en Tlapa No Newer Articles 4 horas ago