Marco Antonio Suástegui CECOP: 23 años de lucha para la cancelación de la presa La Parota, sin Marco Antonio Suástegui Hoy, 28 de julio de 2026 se conmemora el 23 aniversario de la conformación del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota (CECOP), por segunda vez sin la presencia de su vocero Marco Antonio Suástegui Muñoz, asesinado por un sicario en Acapulco en el 2025. La consigna no sólo es no a la presa La Parota, sino justicia para el defensor del territorio que hasta el último momento de su vida no se arredró para defender los derechos de los pobres. En la memoria colectiva están las primeras comunidades que se opusieron a la presa hidroeléctrica La Parota como Garrapatas, Arroyo Verde y San José en la zona rural de Acapulco. Se dieron cuenta que iban a inundar sus tierras y se organizaron para no dejar pasar las maquinarias porque estaban iniciando los trabajos para realizar una enorme cortina. A las dos de la mañana llegaron las tres comunidades en El Fraile para instalar el plantón. Demecio, originario de Rancho Las Marías, fue el primero que llegó en un burrito como a las 8 de la mañana. Iba dispuesto a trabajar sus tierras, pero cuando le informaron que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) quería destruir los pueblos, despojarlos de lo poco que tenían, decidió quedarse para defender lo que más aman: la tierra y el río Papagayo. Clemente recuerda que a las 5 de la mañana el “ingeniero Zapata iba en su carro cuando lo paramos para preguntarle qué iban a realizar, pero no contestó. Lo bajamos de su vehículo para que nos acompañara en el reciente bloqueo. Nos pidió que lo dejáramos ir para levantar los estudios, pero que no era para la presa. Era mentira”. Las horas pasaron como el agua del río Papagayo. Las comunidades fueron sumándose al plantón. A las 11 de la mañana ningún carro de la CFE pudo entrar para seguir con las actividades de la hidroeléctrica. En asamblea, el 28 de julio de 2003 se fundó el CECOP al fragor de la lucha por las tierras de comuneros y comuneras de los bienes comunales de Cacahuatepec. Se conformaron brigadas para hacer recorridos a más comunidades para que se unieran al movimiento. Algunos llegaron al plantón y otros decidieron no participar. Marco Antonio Suástegui recién egresado de la carrera de arquitectura se quedó en el plantón. “El bloqueo se trasladó a Aguacaliente porque las máquinas empezaron a llegar a esa comunidad. Estuvimos tres años. Después supimos que estaban entrando por San Isidro Gallinero, rumbo a San José y luego nos plantamos en el lugar conocido como Parotillo para no dejar pasar a quienes pretendían construir la presa La Parota. Pedimos permiso en un terrenito para improvisar una casa y permenecer en la lucha. A la familia la dejamos sin comer porque estábamos día y noche”, relató don Clemente. Cuando las autoridades municipales, estatales y federales se dieron cuenta que no iban a poder construir la presa, maniobraron para cooptar a algunos líderes para contrarrestar el movimiento que se había levantado como una llamarada. La estrategia del gobierno no sólo fueron los antimotines, sino también los familiares que apoyaban el proyecto de muerte para confrontar al CECOP. El tejido comunitario se rompió. El conflicto se trasladó al seno familiar. Los hermanos, tíos, hijas, madres, sobrinos se odiaron a muerte. En la actualidad aún siguen los problemas con los vecinos y los hermanos que no pueden mirarse a la cara. Hubo muertos y agravios tanto de los que estaban a favor de la presa La Parota como del CECOP que estaban en contra. Esa historia continúa. Las autoridades no están haciendo nada por remediar el daño intercomunitario. Este 26 de julio, en la conmemoración de 23 años de lucha del CECOP, llegaron comunidades de Cacahuatepec, El Cantón, Espinalillo, Huamuchitos, El Campanario, Apalani, Cruces Cacahuatepec, El Carrizo, Las Parotas, Rancho Las Marías, Ilamos, Parotillas, La Concepción, Garrapatas, Aguacaliente, Salsipuedes, Tasajeras, Oaxaquilla, Amatillo, Chanecas, San Antonio y El Bejuco. María de Jesús Pérez, esposa de Marco Antonio Suástegui Muñoz, dijo que en el 2003 “en El Fraile se realizó uno de los plantones. Se organizó el CECOP junto con su vocero Marco Antonio contra el proyecto hidroeléctrico La Parota. 23 años después estamos realizando el aniversario, un año más de lucha del CECOP. No está nuestro vocero Marco Antonio, pero siempre va estar vivo en nuestros corazones y presente en este aniversario. El CECOP sigue en pie de lucha. Honramos la memoria de nuestro vocero Marco Antonio. ¡Zapata y Marco Antonio vive, la lucha sigue!” Martha de la comunidad de El Cantón señaló que el Fraile es el lugar sagrado donde empezó la lucha incansable contra la presa el 28 de julio de 2003. “Más allá de Las Parotas se pretendía hacer la cortina. Las comunidades de abajo íbamos a quedar sepultadas por el agua. Nos iban a desplazar quién sabe a dónde. La CFE vino a engañar a la gente y a comprar conciencias. Los más débiles cayeron con una migaja y se vendieron. Pero gracias a las personas que aman a su tierra y a su río nos opusimos junto con nuestro vocero Marco Antonio”. Por su parte, Rocío Aparicio Calixto de 67 años de la comunidad de San Pedro Cacahuatepec cuenta con añoranza el fuerte movimiento del CECOP; el ruido de los machetes cuando los policías estatales y autoridades querían descarrilar las asambleas. “El gobierno decía esos indios huarachudos se van a salir de aquí. Yo le respondí a Zeferino, indio huarachudo, pero aquí andas cabrón. Qué vienes hacer. Verdad que ganas por los indios”. Nos dijeron, se van a vender. No nos vamos a vender por un peso, les respondimos. “Nacimos para morir luchando. Perdimos a Marco Antonio, una persona aguerrida. Los principales de aquellos tiempos no hicieron lo que Marco hizo. Desde niño supo defender sus tierras. Si no llegara él qué íbamos hacer, dónde anduvieramos. Demostró que el gobierno no manda en nuestras tierras. Comemos porque trababajamos, no por el gobierno”, dijo doña Rocío. Al final del breve mitin por los 23 años del CECOP, Rogelio Telliz, abogado de Tlachinollan, dijo que parece que se trataba de un evento con otra finalidad por la presencia de Rogelio Ortega que aspira a gobernador en Guerrero, y que estuvo cuando Ánguel Aguirre dejó el cargo por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. En Tlapa mandó a reprimir a los maestros el primero de julio, con policías antimotines y un grupo de choque. Fue la antesala del asesinato de Antonio Vivar el 7 de junio de 2015. El abogado de Tlachinollan hizo un enérgico llamado al CECOP a no perder el rumbo y que el objetivo de la lucha social es por la defensa del agua, la tierra y los recursos naturales. “No estamos de fiesta porque Marco Antonio fue asesinado. Tenemos que exigir que el Estado cumpla con su obligación de garantizar la vida y la seguridad. Sin embargo, Marco Antonio tenía medidas de protección y lo asesinaron”. Jesús Plácido Galindo tenía medidas de seguridad por la Secretaría de Gobernación y la Fiscalía General del Estado de Guerrero le fabricó un delito para llevarlo a una cárcel de máxima seguridad en el Estado de México. “¿Por qué al responsable del asesinato de Marco Antonio no lo mandaron a un Cefereso federal? El Estado tiene que explicar por qué no lo mandaron a ese reclusorio. Le están dando un trato preferencial, según respetando sus derechos humanos. A Marco Antonio lo mandaron a Nayarit. Parece que los defensores como Arturo Campos, Gonzalo Molina, Nestora Salgado, Jesús Plácido, Marco Antonio, Ubaldo Segura tienen una habitación en el Cefereso”, denunció el abogado Rogelio. Los luchadores sociales y defensores del territorio son perseguidos no por peligrosos, sino porque alzan la voz y defienden derechos colectivos de las comunidades indígenas y por “pensar diferente a lo que se llama una cuarta transformación”. Marco Antonio decía que el CECOP había puesto los muertos. La primera muerte fue de Tomás de la comunidad de Huamuchitos. La segunda fueron los seis ejecutados de La Concepción y hasta la fecha no hay justicia. La presidenta Claudia Sheinbaum “no ha sacado ningún decreto para ese tema de cancelación definitiva”. Por eso el CECOP debe seguir defendiendo los recursos naturales, el agua y la tierra. A Marco Antonio lo tienen en el corazón porque les enseñó a luchar. Nunca se vendió con el gobierno, siempre los encaró. ¡Viva el CECOP! ¡Viva Marco Antonio! Share This Previous ArticleJesús Plácido: víctima de la fabricación del delito No Newer Articles 3 horas ago