Marco Antonio Suástegui Marco Antonio: el de la palabra de agua embravecida Este 25 de abril de 2026 más de 19 comunidades de los bienes comunales de Cacahuatepec, municipio de Acapulco, exigieron justicia por el crimen del defensor del medio ambiente Marco Antonio Suástegui Muñoz. Las comuneras y comuneros coincidieron en que tienen que seguir sembrando la organización comunitaria y en memoria de Marco van a seguir sus enseñanzas para exigir sus derechos, seguir con las asambleas dominicales y no dejar que se construya la presa La Parota. Al filo de las 10 de la mañana iniciaron los rezos en memoria de Marco Antonio en una ramada de horcones y techo de lámina en El Fraile, donde se hacen las asambleas dominicales. Las aguas del río Papagayo siguen corriendo. Al fondo está la comunidad de Cacahuatepec, y ahí las hermanas de Marco se preparan para una misa que empezó a mediodía en la iglesia. “Ayer perdí a mi hermano, lo busco y no lo encuentro. Oí su voz de un Ángel, me dijo está con Dios”, seguían los cánticos religiosos que cuatro mujeres entonaban con sus rostros afligidos. Después de los rezos, el calor poco a poco calentaba el arenal como los ánimos para seguir en la lucha social que enarboló Marco. Las mujeres dejaban caer sus lágrimas, pero con el coraje y la impotencia porque “nos mataron al hombre grande, el que no tenía miedo”. En el mitin que se realizó mujeres y hombres reconocieron a Marco Antonio como su líder, su vocero y su maestro para empuñar el machete y encarar a los gobiernos neoliberales que saquean y destruyen a las comunidades campesinas más pobres del Acapulco rural. La pérdida del defensor les caló hasta los huesos, pero no se rinden y están resueltos para seguir en resistencia y exigir justicia. Doña Rocío, tía de Marco Antonio, de 75 años relató cómo el gobierno les quería quitar la tierra cuando a varios campesinos les compró la tierra, pero en el 2003 “gracias a Dios y a la Virgen que Marco fue el primer hombre que se levantó. Jamás se vendió y nunca se rajó”. Recordó que ayunaban cuando estaban en el plantón que se instaló para no dejar las maquinarias de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Guadalupe, fiel seguidor de Marco, trae a la memoria el carácter duro del defensor. Las incontenidas lágrimas y la añoranza de aquellos tiempos de los ruidos de los machetes está presente entre los comuneros y comuneras. Mientras Abel Barrera, director de Tlachinollan, describió a Marco como el hijo de un campesino. “Se forjó en las comunidades sembrando maíz, arreando las vacas, cuidando los limones, compartiendo cocos y mangos. Se hizo arquitecto y pudo haberse olvidado de esta tierra, pero se quitó los zapatos y se puso los huaraches y el sombrero”. Todos recuerdan la voz vibrante del defensor del pueblo, su oratoria y sus agallas para enfrentar al poder. Pudo haber negociado con los de la CFE y con los gravilleros, pero no lo hizo. No se dejó arrastrar por las aguas turbulentas del capitalismo. Dejó su legado del agua brava y del agua que baña las hermosas costas y del estado. A la una de la tarde los integrantes del CECOP cruzaron el río Papagayo para dejar una ofrenda floral donde yacen los restos del aguerrido defensor Marco Antonio Suástegui. Con calor sofocante dejaron veladoras, flores y copal. El mensaje delante de Marco fue de unidad y seguir en la organización comunitaria para defender la vida. Realizaron un balance de lo que pasó ayer 24 de abril cuando realizaron la marcha en Chilpancingo para exigir justicia y castigo a los responsables del asesinato de Marco Antonio. El recorrido había empezado en el lugar conocido como El Caballito, cerca del mercado central “Baltazar R. Leyva Mancilla”. Las organizaciones sociales como el Frente Popular de la Montaña (FPM), la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), una representación de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación en el Estado de Guerrero, el colectivo de desaparecidos Lupita Rodríguez y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan acompañaron a la familia para exigir agilicen las investigaciones y haya justicia. Durante la marcha gritaron “la tierra no se vende, se ama y se defiende”, “Marco vive, la lucha sigue”, “el Cecop vive, vive, la lucha sigue, sigue”. Los comuneros y comuneras del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (Cecop) se incorporaron después porque fueron detenidos por policías en las casetas de cobro. Las mujeres organizadas de Cacahuatepec se abrieron paso. Tomaron un tramo de la autopista del sol y finalmente llegaron a la Fiscalía General del Estado de Guerrero. Los campesinos sonaron sus machetes y luego arrancó el mitin. Ahí exigieron una reunión con el Fiscal para que les explicara cómo iban las investigaciones. Los reclamos de las comuneras fue claro: “piensan que mataron al perro grande, pero la rabia queda y aquí vamos a estar, y tarde que temprano van a caer todos esos mañosos.” Los funcionarios de la Fiscalía les ofrecieron una reunión, pero no con el titular. Los manifestantes lo rechazaron. Estaban molestos porque a pesar de que tuvieron que viajar desde sus comunidades el Fiscal no los quería recibir, sino después de tres horas donde se comprometió a dar resultados en el caso Marco Antonio. Señalaron que van a seguir en la lucha hasta que haya justicia. Share This Previous ArticleMarco Antonio Suástegui: crimen sin castigo No Newer Articles 1 hora ago