Desaparición Las dos desapariciones de José José Vázquez Colebrina, trabajador del ayuntamiento como recolector de basura durante 25 años, está desaparecido desde el 5 de junio del 2013. A pesar que el 5 de mayo de 2015 algunos restos se encontraban en el Servicio Médico Forense (SEMEFO), las autoridades nunca le avisaron a los familiares hasta 12 años después. El pasado 30 de marzo le dijeron a Nora Elsi, esposa de José, que en tres meses le van a dar los resultados. El día funesto en que desapareció José conducía el carro de basura que dejaría en el rastro municipal de Chilpancingo. Al salir ingresó a su vehículo marca pointer, color rojo, cuando llegaron dos carros cerrándole el paso. Hombres armados le apuntaron con las armas y con violencia lo sacaron. Lo subieron a otro vehículo, con la cabeza abajo se lo llevaron. Una mujer y su chalán fueron testigos, quienes dieron la mala noticia a la esposa de José. Elsi quedó paralizada por unos segundos, pero luego reaccionó para ir a buscarlo en las carreteras, hospitales y otros lugares por dos días. Con su desesperación consideró que sería mejor interponer la denuncia en el ministerio público y “les dije que a mi esposo se lo habían llevado hombres armados”. Las búsquedas continuaban pegando la foto de José en las calles y en las colonias periféricas hasta Zumpango. Al tercer día, Elsi fue al SEMEFO para preguntar si había noticias de su esposo, pero no hubo nada sobre su paradero. Ahí conoció a María Guadalupe Rodríguez Narciso, madre del jóven desaparecido Josué Molina Rodríguez. Así fue como Elsi se integró al Colectivo de Familiares de Desaparecidos y Asesinados en Chilpancingo, y que después de que murió doña Lupita el colectivo lleva su nombre. Les hicieron pruebas genéticas a sus hijos. Ha sido difícil porque cada vez que iba a la Fiscalía había amenazas de que si no dejaba de buscar a su esposo le iba a pasar lo mismo. Junto con doña Lupita tuvo que luchar para que las autoridades federales le dieran seguimiento a la desaparición de José. Se realizaron huelgas de hambre y marchas para que les reconocieran como víctimas. “En 2018 mi caso llega a la Ciudad de México porque me daba mucho miedo lo que estaba viviendo en Chilpancingo. Empezamos a trabajar con las autoridades federales y la Policía Federal. El 10 diciembre del 2024 me notificaron que me presentara en la Ciudad de México en el ministerio público, policía federal y perito. Cuando llegué me dijeron que los restos de mi esposo estaban en SEMEFO desde el 5 de mayo del 2015. El perito de SEMEFO me dijo delante de mis compañeros del colectivo que encontró un hueso largo y el cráneo, eran 28 restos en total”, comenta doña Nora Elsi. Las autoridades de la Fiscalía de Guerrero no le dijeron nada de los restos de José. El dolor y la impotencia para la familia fue devastadora. No podían asimilar que les hayan ocultado durante 12 años hallazgos de restos que podrían ser de José. Todo se sabría en tres meses. Las irregularidades siguieron porque perdieron varios restos óseos en el SEMEFO de Chilpancingo. Ahora le quieren entregar ocho restos que obtuvo la policía federal y la policía científica. Doña Elsi considera que hay más elementos en la carpeta que no se están considerando. Los de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) se deslindaron de toda responsabilidad porque sostienen que solo hay “ocho huesitos” y que es lo único que van a entregar porque el resto está extraviado. Pretendían hacerle la entrega sin estudios científicos para deslindarse de todo. “Lo desaparecieron los delincuentes, ahora el Estado lo vuelve a desaparecer”. “Siento que es algo injusto. Yo siempre tenía la esperanza de encontrarlo completo y pues a pesar del tiempo pensábamos que lo íbamos a encontrar vivo. Es doloroso que nos digan que solo son unos huesitos. Las autoridades deben de dar la cara y decir dónde están los demás restos de mi esposo. Ahora sentimos mucho coraje e impotencia hacia las autoridades porque hacen eso, porque si lo encontraron desde el 2015 no nos dijeron. Lo peor es que de los 8 restos podrían ser 4, 2, 1 o nada”, reclama doña Elsi. Exigió que las autoridades de Guerrero se hagan responsables del extravío de los restos de su esposo José y que hagan la entrega de todo lo que encontraron. “Solo quiero encontrar a mi esposo, pero que no me mientan y me lo vuelvan a desaparecer”, denunció la esposa de José. Las falencias en el SEMEFO de Chilpancingo es grave. Lo peor de todo es que la Fiscalía deja a las familias a su suerte y no se responsabiliza de los errores. Hay sendas irregularidades que no han podido corregir. Las dos desapariciones de José son la muestra del desdén y el desprecio de las autoridades. Share This Previous ArticleJornaleros y jornaleras explotadas y sin derechos en los campos agrícolas No Newer Articles 2 horas ago