Nota Informativa Mucha policía y sin resultados del paradero de los 43 Ciudad de México, 26 de junio del 2026. A tres meses de cumplirse 12 años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, las madres y padres lograron romper el enorme cerco policiaco que las autoridades federales mantienen en la caseta de cobro de Tlalpan para realizar la 141 acción global por Ayotzinapa y por México. A la 1:40 de la tarde llegaron tres autobuses a la caseta de cobro, en uno iban las madres y padres. Los policías antimotines estaban en formación con escudos, cascos, rodilleras, toletes, extintores como quien sabe de la tormenta que se avecina. Los mandos policiacos detuvieron los autobuses. La consigna era revisarlos para que pudieran pasar. Lo mismo que había pasado en la jornada de lucha del 8 al 12 de junio. Sin más palabras los policías empezaron a revisar por fuera los camiones con un binomio canino. Otros grababan videos y tomaban fotos de algunos detalles. Unos tres policías más portaban megáfonos. Después de unos minutos Claudia Galindo, secretaria técnica de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del caso Ayotzinapa (Covaj), se acercó al autobús donde iban las madres y padres para decirles que iba a haber una revisión por protocolo y seguridad nacional. Sin embargo, las madres y padres le dijeron que no era posible porque no son delincuentes y que sólo iban para hacer la marcha pacífica que realizan todos los meses para exigir el paradero de sus hijos. Luego de casi una hora llegó Arturo Medina, quien preside la Covaj y en estos días ha estado fungiendo como un polizonte, habló con el abogado Isidoro Vicario y las familias para que se llevara a cabo la revisión, pero le dijeron que no era posible que les dieran ese trato a las víctimas de desaparición forzada y que sólo quieren encontrar a sus hijos. Por fin les dieron paso. A las cuatro de la tarde empezó la marcha del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez. Con el cielo despejado las madres y padres empezaron a caminar. Las consignas más representativas de la desaparición de los 43 hacían eco en la avenida Reforma. La bandera mexicana de las mujeres Otomíes con el 43 en el centro. Las mantas de los estudiantes de Ayotzinapa no sólo reflejan el dolor de las madres, sino que denuncian la ineficacia de las autoridades y la verdad oculta. En el antimunomento por los 43 pasaron lista y nombraron a los normalistas caídos. Isidoro Vicario denunció la criminalización y el hostigamiento de las fuerzas policiacas. Continuaron la marcha con el cielo nublado, con nubarrones como las invesigaciones del caso Ayotzinapa. En el mitin del Hemiciclo a Juárez, María de Jesús Tlatempa Bello, madre de José Eduardo Bartolo Tlatempa, reclamó: “qué podemos traer nosotras, las madres de los 43, más que nuestras lonas. No nos querían dejar pasar, a fuerza querían hacer una revisión. ¿Cómo es posible que nos manden esos policías? ¿Cómo no combaten al crimen organizado?” El abogado Isidoro Vicario remarcó que después de las movilizaciones que hubo durante la inauguración del Mundial el 11 de junio, fue preocupante que “la Ejecutiva Federal y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, decían que van a investigar a las madres buscadoras porque aseguraban que alguien las había financiado para venir a la Ciudad de México, para gritar y alzar la voz para que busquen a sus seres queridos. Y ahora con el cerco policiaco contra el movimiento de los padres y madres de los 43. Nos preocupa esta criminalización a los padres y madres de los 43, a los colectivos y a las madres buscadoras, cuando el dolor y el coraje es por saber el paradero de un ser querido. Sin embargo, lejos de que avancen las investigaciones del paradero de las personas desaparecidas, nos encontramos con cientos de policías”. Emiliano Navarrete, padre de José Ángel Navarrete González, dijo que en la “vida de lucha hemos tenido represiones en contra de nosotros como padres y madres. No es de hoy, desde hace ya casi doce años cuántas represiones sufrimos, agresiones directas, de lastimar a las madres y padres, así como los jóvenes. Esa ha sido siempre su actuación del gobierno federal. Muchas personas han perdido la vida, otras han sido encarceladas y hasta el día de hoy seguimos sin tener verdad y justicia para nuestros hijos”. El padre de familia exigió que la presidenta “no siga administrando la investigación y exigió que como jefa suprema de las Fuerzas Armadas entregue los 853 folios que tiene el ejército. No quiere hacerlo. Que investigue al secretario Omar García Harfuch. El gobierno debería evidenciar a los funcionarios públicos que fueron parte de la construcción de la verdad histórica”. Las madres y padres de familia han expresado su decepción del gobierno de la cuarta transformación. Confiaron en Andrés Manuel López Obrador y después en Claudia Sheinbaum para obtener verdad y justicia. Sin embargo, no hay respuestas del paradero de los estudiantes, al contrario, las investigaciones se detuvieron cuando toparon con el ejército mexicano. “Duele ver una presidenta que no tiene la disposición ni voluntad de esclarecer el caso de aquel 26 de septiembre de 2014, cuando a nuestros hijos les fueron violados sus derechos a una vida plena. Hoy estarían impartiendo clases en los lugares más apartados. Ya tuvieran su familia. Nosotros le hemos dicho a la presidenta que no queremos andar en las calles y que ellos nos han puesto aquí. Somos padres, amas de casa, campesinos, gente de los pueblos originarios, hablantes de una lengua náhuatl, me’phaa, na savi. Duele ver a una presidenta que en vez de investigar nos quiera criminalizar a nosotros como padres de familia de los 43. Es indignante que hasta el día de hoy no hay líneas de investigación que profundicen el caso hasta llegar a la verdad y encontrar justicia”, reclamó doña María de Jesús durante el mitin. Los días pasan sin saber de sus hijos. A pesar del desgaste físico y con la incertidumbre que cargan como una loza continúan porque quieren encontrar a sus hijos. Les preocupa que ya han fallecido dos madres y cuatro padres con la esperanza de encontrar a los jóvenes. El aplazamiento de las investigaciones las tienen en el tormento cada segundo. Se dieron cuenta de que el cerco policiaco es un mensaje claro de impunidad, pero van a seguir luchando para llegar a la verdad. Share This Previous ArticleFeminicidio de Leuteria: justicia en el horizonte No Newer Articles 5 horas ago